KINESIOLOGAS AYACUCHO

Esa noche se atendió conmigo un señor de unos 50 años pero con una presencia que me enamoro, era alto, muy guapo y además olía riquísimo. Ni bien me vio cuando paso con su auto por la calle donde me ofrecía con un vestido ceñido a mi bien formado cuerpo se detuvo y me abordo. Cuando le dije mis condiciones y mi precio no tuvo dudas en que se levantaría a la más hermosa y cariñosa de las kinesiólogas Ayacucho.

A pesar de vivir casi toda mi vida la bella ciudad de huamanga, yo nací en tingo Maria, pero por motivos de trabajo mis padres se asentaron en tierras huamanguinas. Desde muy pequeña fui muy independiente, tanto que me fui de la casa ni bien termine el colegio y rápidamente conseguí un empleo que me permita valerme por mi misma. Con los años me volví puta y es la profesión que me permite vivir tranquila sin preocupaciones. Justamente el señor que tomo mis servicios esa noche y que me bañaba en su aroma exquisito y sus caricias me hizo recordar a mi ex jefe quien fue el culpable de que yo me decidiera por este maravilloso trabajo de escort.

¿Dónde encuentro una kinesióloga tingalesa y guapa que me brinde su compañía?

Desde que me inicie en este sacrificado oficio me puse como nombre de batalla “Sharon” por mi parecido a la bella actriz americana. Y desde que me paseo por las calles y hostales huamanguinos en diminutas prendas he tenido la aprobación del cálido público masculino que diariamente solicita mis servicios al verme ya sea por la página web o los anuncios que publico en los diarios locales. “Hola mi nombre es Sharon soy una kinesióloga tingalesa y guapa que brindara sus servicios sexuales a exigentes y educados caballeros solventes a cambio de un apoyo económico”. Ese texto nunca falla, siempre me ha traído incontables amantes quienes me dejan exhausta todas las noches.

En este mundo tan competitivo las kinesiólogas también estamos en constante renovación y mejoras de nuestros servicios. Hoy en día tengo al lado a muchas mujeres hermosas provenientes de diversas zonas de nuestro país. Algunas vienen incluso del extranjero para hacer más atractiva la oferta de los afortunados parroquianos. Como digo el servicio que ofrecemos es además de calidad muy renovado. Algunas ofrecemos además de poses novedosas, el uso de algunos juguetes sexuales o la comodidad de nuestros propios departamentos. Los recibimos bien producidas con la mejor lencería, los mas embriagantes perfumes y por supuesto con el mejor trato de pareja que puedan recibir.

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¿Cómo se inician las escorts y kinesióloga en este negocio?

Yo me volví la más solicitada kinesióloga de la ciudad de pura casualidad. Todo empezó hace diez años atrás, era sábado y tenía un cumpleaños de una buena amiga de la oficina donde trabajaba. Era secretaria y mi jefe que en ese entonces debía tener unos 48 años, siempre me molestaba y no lo culpo ya que a pesar de que soy chata, tengo un buen cuerpo con unas enormes tetas y un señor culo, mis caderas y mis piernas no se quedan atrás tampoco.

Esa era mi primera fiesta con los chicos de la oficina, la mayoría por no decir todos habían ido acompañado de sus esposas así es que yo estaba algo aburrida hasta que llego mi jefe a ponerle a la reunión algo de pilas. Y no lo digo porque él sea el alma de la fiesta, sino porque trajo como 5 botellas de trago fino el cual nos puso muy poseídos. Mi jefe se convirtió en mi pareja oficial de baile ya que esa noche vino sin su esposa el muy pervertido.

Ya eran como las 9 de la noche y varias parejas ya se habían ido y las que quedaban estaban tan mareadas que no se daban cuenta de nada, mi jefe me decía cosas al oído y yo me reía, la verdad es que con las horas y el licor ese juego me era divertido, sobre todo por las cosas que me decía: “vámonos en mi carro a otro sitio”, “siempre me has gustado”, “si me aceptas dejo a la bruja de mi esposa”.

Aunque en un inicio me causaba gracias, la verdad es que mi cuerpo se estaba calentando y ya sentía que me estaba excitando, así es que antes de ser débil trate de poner fin al asunto. “Jefe pórtese bien que me molesto y me voy”, luego de mi advertencia se tranquilizó un poco, pero pasados unos minutos, me miro serio, y me dijo “sabes que hay un problema en la oficina, pero prefiero hablarlo en privado” sin esperar mi respuesta me llevo de la mano a una salita que estaba a la entrada de la casa, yo la verdad en mi interior sabía lo que él quería pero no puse resistencia, al entrar cerró, la puerta se abalanzo sobre mí y me recostó sobre la pared.

-Me vuelves loco-me decía mientras su boca buscaba la mía y sus manos pasaban por debajo de mi vestido.

-No jefe, no siga, déjeme por favor-la verdad es que mi cuerpo me traicionaba pues si bien le decía que me dejara, no hacía nada para apartarlo, ni gritaba a lo mas susurraba, mi corazón latía cada vez más rápido, cuando en eso la puerta se abrió y entro una señora de edad al parecer familiar de la cumpleañera, se quedó con la boca abierta y solo atino a decir “disculpen” y salió dejando la puerta abierta.

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Regresamos a la fiesta pero le hice prometer a mi jefe que no volvería a intentar algo similar sino yo me retiraba de ese lugar. El me juro que sería la última vez que se sobrepasaba conmigo, pero no le creí y en el fondo sabia que lo volvería a intentar y eso me agradaba, me calentaba, me convertía en una puta con ganas de darle lo que tanto deseaba: mi cuerpo, mi concha caliente y mojada ya de la excitación. Pero me aguantaba por las apariencias que uno siempre tiene que saber cuidar sobre todo cuando estas rodeado de personas con las que convives diariamente en el trabajo.

Quedábamos muy pocos en la sala de mi amiga cuando entonces le dije a mi jefe que mejor nos retirábamos porque la cosa ya estaba en muere. Le pedí que me jalara a mi casa pero había un pedido subliminal que era “llévame a un hotel y hazme todo eso que deseas de mí”. El acepto pero me dijo que antes me llevaría a tomar unas copas a un lugar más tranquilo para conversar un poco. En su lujosa camioneta me acomode en el asiento del copiloto y de lo cómoda que estaba me quede dormida. Mi jefe me despertó con caricias en mi rostro y cabellos. Me dijo ya llegamos. Cuando desperté estábamos en el estacionamiento de un lujoso hotel. Mi rostro fue de sorpresa mas no de molestia y mi jefe se dio cuenta. Entonces le pregunte “aquí conversaremos tranquilamente?” El me miro con picardía y me dijo “si quieres podemos hacer otra cosa”.

Mi jefe media como 1.90 mts. No era gordo, pero si robusto, con pelo rubio, siempre vestía elegantemente y lo que siempre me atrajo de él desde que me entrevisto cuando postulaba para ser su secretaria es lo bien que huele. Tiene un perfume muy fuerte y que simplemente hace que cualquier mujer quiera estar siempre pegado a él. Salió lentamente de la camioneta y mirándome con tranquilidad me dijo “sígueme, no te arrepentirás”. Subimos hasta el 5to piso del edificio, en el ascensor me acaricio de manera deliciosa que ya ansiaba que me lo hiciera. Llegamos finalmente al piso solicitado y justo frente a una puerta, la cual abrió con una llave tipo tarjeta, entramos y adentro todo era muy lujoso. Una cama súper grande con sabanas y edredones muy finos, una mesa con dos botellas de buen vino y una luz baja convirtiendo la escena en la más erótica que haya tenido.

Al cerrar la puerta supe que no había marcha atrás. Supe que en ese momento terminaba una vida para empezar otra. Dejaba de ser la secretaria decente para convertirme en la puta de mi jefe y posteriormente en la kinesióloga mas requerida de todo Huamanga. Pensar en esa situación me puso muy caliente, todo mi cuerpo era fuego, sentía que me quemaba por dentro y mi jefe era aquel bombero que apagaría ese incendio que había iniciado él mismo esa noche. Lo empuje sobre la cama y cayó pesadamente y antes que reaccione me tire sobre él y le comencé a besar de tal forma que por poco lo dejo sin respiración. Tan solo con el beso que le di pude notar que estaba con la pieza súper dura de la excitación. No me pude aguantar y se lo cogí fuerte sobre su pantalón. Entonces el no dudo en quitarse esa presión de su miembro y se desnudo completamente. Yo hice lo mismo y ambos nos acariciamos de tal forma que nuestra piel se erizaba de tanta magia.

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Con la pinga totalmente erguida ante mí solo me quedo metérmela completamente a la boca. Mis labios hicieron ligera presión sobre el miembro de mi jefe y eso a él lo excitaba demasiado. Luego de unos cuantos minutos sentía que no me cabía en la boca, se había hinchado de tal forma que me quedaba sin aire al tenerla ocupando toda mi garganta. Luego simplemente me abrí de piernas para que mi jefe diera rienda suelta a sus más bajas pasiones y pueda cumplir las fantasías más retorcidas que seguramente soñaba con realizar algún día. Pues ese momento llego y no podía desaprovecharlo ya que hoy por hoy lo mismo que me hizo aquella vez le costaría un buen fajo de dólares.

¿Las kinesiólogas Ayacucho atienden solo turistas y caballeros solventes?

Luego de hacerlo como unos adolescentes que recién experimentan los placeres de la carne descansamos un poco como recuperando el aire y luego de eso nos cambiamos ya que pronto amanecería. Al lunes siguiente mi jefe me llamo a su oficina. Me saludo cariñosamente como de costumbre y me dijo que el fin de semana le cayó de visita un viejo amigo que vive ahora en argentina. Le comento entonces de la experiencia que vivimos en la fiesta de cumpleaños a la que asistimos ese sábado. Fue tanta las ganas con las que relato esa maravillosa noche que paso conmigo que el amigo deseaba probar el mismo servicio que tanto promocionaba. Así fue que de alguna manera mi jefe convirtió en una especia de “caficho” modernos y me pactaba encuentros con algunos empresarios de su corporación, algunos operarios de su área de producción también disfrutaron de una noche de mucho sexo a mi lado. Así es me acostaba con un hombre distinto cada vez. Y lo más alucinante es que yo lo disfrutaba plenamente.

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Con el pasar de los meses termine renunciando a ese empleo y por consiguiente renuncie totalmente a la explotación por parte de mi jefe ya que me tenía además de sirviéndole como secretaria, haciéndola de escort particular y no me convenía para nada. Es por eso que desde entonces me convertí en “Sharon” y decidí en sacarle el máximo provecho a mi adicción a los placeres sexuales y a ese gusto por hacerlo con hombres que olieran riquísimo. Decidí pues brindarle mis servicios a turistas extranjeros así como a caballeros educados y solventes, en su mayoría empresarios, con quienes fui experimentando mis primeras sesiones así como mis primeras ganancias.

Los turistas merecen llevarse un lindo recuerdo de su paso por la ciudad y para eso estamos las kinesiólogas Ayacucho para brindarles a nuestros clientes la posibilidad de satisfacer sus más oscuros deseos sobre la cama y además brindarle algo que muchos buscan al contactar con una puta: afecto transformado en sexo, en caricias, en besos y abrazos. Para eso estamos, siempre a la orden y listas para actuar en cualquier situación.