KINESIOLOGAS DE ANDAHUAYLAS

Los últimos meses me programaron trabajar fuera de la ciudad de la que soy natal y donde vive Tania, mi novia quien además es la más hermosa de las kinesiólogas de Andahuaylas. Cada cierto tiempo regreso por unos días para descansar y así lo hice este último fin de semana. Cuando llegué a casa el calor era insoportable, Tania está de vacaciones así es que decidimos irnos unos cuantos días al sur para aprovechar el calor.

Nos fuimos para un lugar muy bonito, a un hotel con una piscina y un tanto alejado de la ciudad, lo que nos daría la calma suficiente para poder descansar durante el día y divertirnos en la noche. La programación la hicimos por cuatro días y tres noches. El primer día hicimos algunos recorridos turísticos por la zona, por lo cual en la noche llegamos muy cansados, yo en especial pues el trabajo que tengo es muy agotador y estresante. Por la noche después de cenar Tania tenía muchas ganas de hacerlo ya que no nos habíamos visto varios días, pero yo estaba muy agotado, ya no daba más y me quedé dormido.

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El segundo día me sentí un poco más recuperado, me levanté tarde y fui con Tania a la piscina. Era una piscina grande, de medida olímpica, es decir era precisa para el calor infernal que estaba haciendo. Tania había llevado algunos bikinis y también un enterizo, que me comentó se había comprado algunos días antes. El bikini que se puso ese día era uno blanco y floreado, muy bonito y por supuesto le resaltaba la colita, aunque debo decir que la piscina estaba llena de chicas muy guapas y con muy buenos cuerpos, de todas formas, había un grupo de unos cuatro chicos que acechaba a cada chica que pasaba por su lado, incluida Tania.

Por la noche fuimos al bar de la piscina a tomar algunos tragos para calentar motores. Todo estaba muy tranquilo, había un par de parejas más y el grupo de cuatro chicos que conocimos por la mañana. Tania salió con un vestido de playa, color turquesa, corto y suelto que le quedaba muy bien. Luego de varios tragos me fui al baño del cuarto, que dicho sea de paso estaba en el segundo piso del hotel, un poco alejado de la piscina. Le pedí a Tania que me espere. Cuando volví pude ver que estaba conversando con los chicos, nada del otro mundo, pero bueno, ya saben cómo es mi imaginación. Me acerqué y Tania me presentó, ya se sabía sus nombres. Ellos me saludaron y luego se volvieron a su lado de la barra.

– ¿Y eso? – Le pregunté a Tania.

– Eso ¿que? no me digas que te vas a poner celoso ¿o sí?

– No, para nada, solo preguntaba, como así entablaron la conversación.

– Ah… bueno, no sé, ellos se acercaron y me preguntaron si estaba sola, pero les comenté que había venido contigo, pensaron que eras solo un amigo – dijo Tania, un tanto nerviosa.

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– ¿Un amigo? Si nos hemos besado casi todo el tiempo jajaja. Pero bueno, no hay problema.

Hubo un breve silencio y luego rompí el hielo hablando de otras cosas, pero pude notar que Tania miraba de reojo cada cierto rato al grupo de chicos. En algún momento giré de repente y pude ver que uno de ellos la miraba y le sonreía. Tania hacía como si nada pasara. Todo quedó ahí, pagué la cuenta y nos fuimos al cuarto, esta vez sí lo hicimos y la verdad es que estuvo muy bueno, solo le saqué el calzón ni bien entramos al cuarto, la tiré a la cama y se lo hice con todo y vestido. Me encanta que use tacos mientras lo hacemos.

 

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Al día siguiente nos despertamos temprano para volverlo a hacer y luego bajamos a tomar desayuno. Tras ello separamos un par de bancas para tomar sol y a eso de las 10 de la mañana fuimos a la piscina, aún no había mucha gente y Tania aprovecho para tomar sol boca abajo, me pidió que le desate la parte superior del bikini y le baje muy sutilmente la tanga para que pueda broncearse un poco más. Luego me eché en la banca del costado para tomar un poco de sol. Entonces, después de un rato, Tania me pidió que por favor vaya al cuarto por sus lentes de sol, que los había dejado dentro de su bolso. Fui a recogerlos y la verdad es que tardé un poco en encontrarlos, cuando regresaba hacia la piscina vi que uno de los chicos del bar estaba junto a ella sentado en la banca que yo estaba ocupando.

Charlaban amenamente mientras ella seguía boca abajo con el bikini desamarrado. Yo me quedé a lo lejos para observar lo que ocurría. Solo seguían conversando, cuando de pronto él se estiró para tomar el bronceador mientras ella se recogía el cabello. Entonces el empezó a echárselo encima, hizo una línea recta de bronceador desde el cuello hasta donde había quedado la parte de abajo del bikini, donde empezaba la raya del culo.

Comenzó a frotarla mientras le hacía masajes, ella lo disfrutaba, el siguió masajeando mientras bajaba y llegó hasta el final de la espalda y se detuvo. Tania le dijo algo y él nuevamente cogió el bronceador para aplicárselo, pero esta vez en las piernas. Esta era una oportunidad que seguramente no desaprovecharía el muchacho y no me equivoqué: se sentó esta vez en su banca, junto a sus piernas y empezó también a masajearlas, hasta que llegó a las nalgas y pude ver como se mordía los labios. El bikini era pequeño, él le empezó a frotar el culo y se lo iba abriendo, ella estaba excitada, se notaba en su rostro, el bikini se iba metiendo cada vez más en el culo, entonces se detuvo, se paró y se le notaba la erección, se sentó nuevamente en mi banca e intercambiaron algunas palabras, ella levantó la mirada buscándome pero me escondí. Después de un rato él se fue y entonces me acerque donde Tania.

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– ¿Todo bien? – le pregunte.

– Uhmmm sí, todo bien – dijo algo nerviosa – por favor amárrame nuevamente el bikini para poderme voltear.

– Tienes todo el bikini metido en el culo – le dije.

– Si es que me estuve acomodando y se metió.

Sinceramente pensé que me diría la verdad, no tendría por qué ocultármelo, pero en fin.

Fuimos a bañarnos y a cambiarnos y esta vez nos fuimos a la ciudad para almorzar en un restaurante que nos habían recomendado, volvimos al hotel como a las 5 de la tarde y nos echamos a descansar.

Desperté como a las 9 de la noche y Tania no estaba en la habitación. Me vestí y salí a buscarla, esto me hizo recordar a una fiesta de Halloween en donde también se me perdió. La encontré en el bar, estaba conversando con el mismo chico que la masajeó y un par de chicas más. La verdad es que no le vi nada de malo. Me acerqué y me senté con ellos, luego de un rato Tania me dijo que tenía mucho calor y quería meterse a la piscina. Fuimos al cuarto para que nos cambiemos y ella se puso el enterizo. Era en realidad como un trikini que por la parte de atrás no dejaba casi nada a la imaginación.

Salimos del cuarto y entramos a la piscina mientras los chicos seguían en la barra. Luego del chapuzon seguimos tomando varios tragos y ya estábamos mareados. Los demás se metieron a la piscina y se armó una pequeña fiesta, hubo un momento en el que me sentí muy mareado y me salí de la piscina para echarme a descansar en una de las bancas, quise dormir, pero no podía, todo me daba vueltas. Entonces vi que este chico se le acercó a Tania, que estaba sentada al borde de la piscina, conversaron, rieron y el la cogió de la cintura para ayudarla a bajar a la piscina, quedaron pegados, él la empezó a tocar, ella volteó y yo me hice el dormido. Vi cómo se contorsionaba, lo disfrutaba, él le metió la mano por debajo del agua, ella seguía gozando. Las demás personas en la piscina también seguían en arrumacos.

 

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Tania se volteó y se apoyó en el borde de la piscina, él le arrimó el Trikini y se la empezó a meter. Tania estaba muy excitada, le pedía más rápido, más fuerte. El seguía, le mordía el cuello, el hombro. La volvió a subir al borde y le empezó a besar y lamer la vagina, estaba completamente depilada. Tania estaba medio echada en el piso gimiendo y disfrutando. Luego de un rato Tania se volteó y el muchacho le pasó la lengua por el culo, a ella le encanta. El metía la cara en el tremendo culo de mi novia. Ella bajó y él subió, le abrió la ropa de baño y le sacó la gran pinga que tenía, se la chupó por aproximadamente veinte minutos, luego él bajó y la empezó a besar mientras le quitaba el trikini dejándola completamente desnuda. Él se quitó la ropa de baño y Tania se montó, lo hicieron un buen rato hasta que se acercó otra pareja.

La muchacha y Tania se empezaron a besar mientras que el nuevo chico se masturbaba. El chico de Tania disfrutaba, se puso detrás de ella y la empezó a clavar por el culo, ella empezaba a gritar. Al mismo tiempo el nuevo chico se clavaba a su chica mientras las dos seguían besándose.

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Salieron de la piscina, Tania estaba echando chispas de lo caliente que estaba y su chico la llevó al jardín junto a la piscina, la puso en cuatro y la siguió culeando, ella se masturbaba. El empezó a llegar, la agarró fuerte del cuello, se la metía hasta el fondo, Tania empezó a ponerse muy roja, lagrimeaba y gritaba; se estaba ahogando, pero no podía parar, hasta que el chico llegó completamente adentro del culo. La soltó y ella quedó en cuatro, el semen le salía por el culo de a pocos, le bajaba por la concha y seguía por las piernas, no se movió.

Mientras tanto el muchacho aún con la erección pasó por mi costado, recogió su ropa de baño y se fue.

Miré de reojo a Tania, estaba completamente desnuda tirada en el jardín boca abajo, aun recuperándose de la asfixia. Entonces me paré, caminé hacia ella, ella volteó asustada, me saqué la pieza que la tenía dura después de todo lo que vi, me tiré encima de ella y empezamos a hacerlo. Tania estaba muy excitada y se vino al instante. Luego de eso se lo saque, me senté en su pecho y me masturbé hasta llegar en su cara. Se tragó toda mi leche.

Nos paramos, ella seguía completamente desnuda lo cual me excitaba mucho las otras parejas seguían haciéndolo, nos acercamos a la piscina recogimos su trikini, le pedí que no se lo ponga y nos fuimos así hasta el cuarto, nos dimos un baño. Ella seguía sin decir una palabra entonces le confesé que había visto absolutamente todo, nos volvimos a excitar y si, lo volvimos a hacer.

Al día siguiente, nuestro último día, la vergüenza ya había quedado de lado. Tania salió con un diminuto bikini con hilo en la parte de atrás para disfrutar esa mañana. Vi como el muchacho, que entonces me enteré que se llama Andrés, se masturbaba en la piscina mirándole el culo a mi novia, me excité. Le conté a mi novia lo que estaba pasando y le propuse algo, estuvo de acuerdo.

Me paré, caminé hasta donde estaba Andrés y me metí a la piscina justo a su lado, obviamente se sorprendió y estaba muy nervioso.

– Ya lo sé todo – le dije.

– ¿Perdón? No sé de lo que me estás hablando.

– Sí que lo sabes, sabes lo que pasó ayer. Y yo también lo sé, por eso quiero que vayas donde está Tania, yo iré contigo. Ella te está esperando, te sentarás a su costado, terminarás de masturbarte y ella se va a tragar tu leche caliente.

Andrés me miró sorprendido. Le hice un gesto y salimos de la piscina.

Me senté en la banca del costado, él se sentó dónde estaba echada Tania quien se recostó en sus piernas, aprovechando la mañana y que aún no había mucha gente, Andrés sacó su enorme pene y empezó a masturbarse mientras le cogía el culo a mi novia.

-Ya, ya – dijo entre cortado por la excitación Andrés. En ese mismo instante Tania se lo metió completo a la boca y se la chupó hasta sacarle toda la leche, no le dejó ni una gota, se tragó todo.

Andrés se fue feliz donde su grupo mientras que Tania y yo fuimos para nuestro cuarto a hacerlo antes de irnos. Mientras nos regresábamos pensaba en el descanso que habíamos tenido y no me quedaban dudas: Tania era la más puta de las kinesiólogas de Andahuaylas.