KINESIOLOGAS DE CAJAMARCA

Ella se llama Nadia, tiene 25 años y fue amiga de mi hija, pero no de las amigas que se ven periódicamente, las amigas de la infancia y que siempre paran por mi casa. Jamás he mirado diferente a las amigas de mi hija, ellas no tienen sexo para mí, son como mis hijas y así me tratan. Pero Nadia era distinta, será porque era una de las kinesiólogas de Cajamarca.

Nadia es rubia, de cabellos largos, sus cejas apenas se pueden definir de lo rubia que es, su piel en blanca, no tiene una sola peca o lunar en la cara, sus ojos son bellísimos, celestes como el cielo, labios finos y nariz respingada, su cuerpo es muy voluptuoso, sus tetas son enormes y su cadera muy ancha y con una altura de 1.70 mts, conforma un cuerpazo de mujer fatal y siempre viste para llamar la atención, con vestidos ceñidos y cortos que dejan apreciar sus grandes atributos.

 

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Todo empezó una tarde que se festejó un cumpleaños de uno de los amigos de mi hija fuera de la ciudad, en el que fuimos a comer un asado, al cual fui invitado especialmente como asador experimentado pedido por el cumpleañero. Era verano empezó en la tarde con piscina primero y asado de por medio, luego cerveza y baile al final.

Verla en traje de baño hizo volar la cabeza de todos los varones y la mía pero jamás mostré mucho interés por ella, ni siquiera me acerque en algún momento, nunca creí tener oportunidades de nada, solo tuve charlas, donde note que ella tenía una posición diferente al resto de los amigos y amigas de mi hija, ella me hablaba no como el padre de, sino como un hombre más su trato era de igual a igual sin prejuicios de hablar de sexo. Me daba la impresión que del tema sabía y mucho.

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Pasó la comida y seguía la fiesta hasta altas horas de la noche, la mayoría se cambiaron de ropa para la noche y otros siguieron en ropa de baño. Nadia lucía una vestido negro ultraliviano, minifalda extrema y medias negras hasta las rodillas bellísima sus pechos grandes y duros hacían que el vestido quede más corto de lo normal, sus piernas era hermosas y largas, buenas nalgas, buen culo.

Entonces ya me quería ir pero la fiesta recién empezaba. Uno de los chicos se ofrece en llevarme a casa, estábamos a media hora de Cajamarca, entonces fui alistando mis cosas, un poco mareado por las cervezas. Luego de comer me había bañado y puesto un bermuda con una camisa liviana, ya eran la 3 de la madrugada, mi hija se quedaría con la mayoría hasta más tarde.

Cuando estaba listo para volver me dice el amigo que va a llevar a tres chicas más. Yo no entro atrás así es que iría adelante. Cuando llegan las 3 chicas se acomodan atrás: dos sentadas y una encima de las dos, subimos adelante y antes de partir se acerca Nadia pidiendo volverse con nosotros. Entonces le digo que podíamos ir apretados adelante y se mete sin pensarlo en el auto, me corro un poco y ella media sentada sobre mis piernas logra acomodarse. Para hacer ameno el momento le dije que estaba un poco gordita, todos se reían, así partimos hacia la ciudad. En pleno camino yo me acomode y ella se acomodaba encima de mí también, tenía su cara a milímetros de la mía, pase mi mano por el apoya brazos y la sostenía de la cintura. Sentía que ella estaba apoyando todo su sexo sobre el mío y eso empezó a endurecer mi pene que es grande y grueso. Nadia lo sintió y fue de a poquitos acomodando su conchita sobre mi pinga que latía fuerte, entonces se acomoda su vestido quedando solo sus nalgas con su tanga al aire y su conchita gorda apoyando sobre mi pantalón.

Atrás dos chicas se durmieron y la otra venia charlando con el chofer. Aproveche y le pregunte “vas bien ahí” y ella apoyando la cabeza en mi hombro me mira con los ojazos celestes, y muy sensualmente me dice que si. Su teta izquierda se me clava en el pecho dura como una roca, entonces miro sobre su escote y veo sus pechos transpirados mojaditos y brillosos, mi pinga bombeaba y sentía el calor de su concha, era delicioso sentir ese calor, que también latía, sus piernas rozaban con mis piernas sin ropas de intermedio, piel a piel y veía como las abría para calzarse mejor sobre mi sexo, luego la solté de la cintura y la tome de su nalga y la acomodaba mejor y la sostenía casi del cachete del culo.

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En la mitad del camino ella en mi oído gemía casi en silencio, me dice “tu corazón va explotar”, entonces le respondo “¿mi corazón?” Sonrió. Estaba mareada, yo un poco también. Cuando estábamos cerca de la ciudad ya estaba por acabar pero me contuve. Para bajarse la tome de su cintura y acaricié luego su pierna derecha, ella giro para bajar sobre mi pinga que explotaba, bajó la pierna derecha y quedo literalmente su concha apoya ahí sobre mi miembro abiertas de lado a lado, en mi pantalón sentí su cola como se acomodó ahí y yo miraba sus tetas que estaban descontroladas dentro de su vestido. Cuando se baja se despide de todos con la mano y a mí me besa pegadito a mi boca el cual fue buscando la suya, con mi mano la tomo de la cintura sostengo su teta inmensa le digo “nos vemos, debes estar toda acalambrada” y se ríe “y tu aguantando a la gordita” me responde.

 

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Pasaron cuatro meses de este evento, no la vi más. Una noche volvía de hacer deporte y cuando llego a casa estaba mi hija cenando con Nadia. La salude como si nada habría ocurrido, las acompañe a cenar y solo cruzamos miradas y sonrisas. Ella nos contó que vive sola en el edificio donde se mudó con su novio pero ya no estaban más. Sentía mucho temor ya que había ocurrido un robo cerca de su condominio que había quedado traumada, ella estaba vestida como siempre con un vestido ceñido a su hermoso cuerpo y unos zapatos de taco inmensos. Luego de cenar me fui a bañar me puse un buzo, volví y estaban en la sala maquillándose y haciendo cosas de chicas. Casi a las 12 de la noche iba a guardar mi auto en la cochera y mi hija me dice si podía llevar a Nadia a su departamento ya que estaba muerta de miedo del suceso que nos contó.

Acomodó sus cosas y salimos en mi auto. Al subir ella me dice “hoy viajamos más cómodos que la última vez”. Le digo “a mi me encanto el último viaje juntos” y ella asintió con timidez “si, fue muy caluroso” y se volvió a reír. Luego dijo “mucho alcohol” se rio y yo le corregí “mucho roce” reímos.

Llegamos a su edificio y ella me dice ¿me acompañas hasta arriba? Obviamente le dije. Me contó que robaron en el piso de ella. Subimos al ascensor, pequeño para 4 personas y juntos sube una mujer con una valija enorme, que iba un piso más que el de ella y otra vez en el ascensor quedo apoyándome en su hermoso culo con mi bulto creciendo. Mientras hablaba con la señora yo la tome a escondidas de la cintura y me la apreté contra mi pinga que estaba dura y caliente, ella le dice a la señora que yo soy el padre de una amiga, que subía para ver si no había nada peligroso y se marchaba, que mi hija estaba abajo esperando en el auto. Le mintió a la señora mientras que yo calzaba mi pene en su colita y ella de rato en rato empujaba su cola para afuera.

 

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Llegamos al piso, bajamos del ascensor y ella me dice: entras para ver si pasa algo dentro? Si!! le digo, se ríe, vamos a ver, mientras abro la puerta le digo que lindas te quedan las trencitas pareces una quinceañera, te falta el uniforme de colegio secundario y matas por la web, ella se ríe y me dice “tengo mi disfraz de colegiala” Eso es lo que usan las kinesiólogas de Cajamarca.

Abro la puerta prendo la luz recorro la vista el departamento y le digo todo en orden colegiala. Ella dejando sus cosas y sacándose el vestido  apago parte de la luz quedando en ropa interior y me dice: bueno, quieres que me ponga mi disfraz? Me senté en un sillón pequeño, le dije: prefiero el vestido negro y las medias que tenías en el cumpleaños, se rio y se fue al dormitorio y volvió con el vestidito negro y las medias negras hasta las rodillas descalza y sin su ropa interior. ¿Te gusta? Me pregunto.

 

Le digo “si, ven Nadia por favor vamos a terminar lo del auto” pone música y apaga todas las luces solo queda la del balcón, se acerca y me susurra en el oído “en donde habíamos quedado?” y se me sienta encima como estábamos en el auto.

Me pasa un brazo por atrás de mi cabeza y levanta su vestido. Su conchita entangada apoyando en mi bulto, me puse como un loco. Acaricie sus piernas, metí mis manos bajo el vestido y con el dedo pulgar enlace su tanga y la saque de golpe, ella empezó a gemir y dispuesta a todo, hago correr mis dos manos bajo el vestido y acaricio su concha suavecita y con cada mano abro su piernas y luego ella con sus pies los apoya en los apoyabrazos del sillón, se levanta y se arquea para que me saque la ropa, ahí voló todo: mi buzo, mi bóxer hasta mis zapatillas. Se baja de nuevo y ahora si mi pinga sintió en directo el calor y la humedad de su conchita que se apoyaba encima, la besaba en el cuello, acariciaba sus tetas bajo su vestido y ella movía su culo buscando que su cosita calce en la punta de mi pinga que estaba que explotaba, su búsqueda dejaba mojada toda mi zona genital, era un baño de flujo vaginal, su piel era suave como el algodón, en un momento metí la punta de mi pene en su conchita y ella gimió con éxtasis total… gimió un así!! No la saques…así!!! Sigue así por favor… metí más de la mitad de mi pinga dentro de una olla caliente que era su concha, ella temblaba y me atrapo con sus músculos internos y acabo sin más preámbulos, sus tetas estaban duritas yo las sujetaba con mis manos y mordía su oreja, jugaba con su lóbulo y mi lengua, ella tenía sus pómulos rosados y sus ojitos mostraban éxtasis.

 

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Luego de esa demostración de sexo salvaje por parte de Nadia no me la podía quitar de la cabeza, incluso tenia sueños húmedos con ella y en verdad quería volver a verla. Pero no podía ser tan directo y pedirle a mi hija su número o preguntarle por ella, sería muy sospechoso. Pero una noche del fin de semana en que mi hija salió a una reunión con sus amigos de la facultad yo me quede en casa aburrido.

Me puse a ver páginas en internet para adultos y en eso la encontré. En una página que promocionaban a kinesiólogas y escorts de todas partes del país me encontré con una imagen que me parecía familiar: era Nadia con su vestido de colegiala que se ofrecía sexualmente a los caballeros exigente y generosos que pagaran lo que ella les solicitaba a cambio de una hora de placer y sexo del bueno. Entonces decidí llamarla. Cuando me contesto no me quedaban dudas era ella. La cite a mi casa y cuando llego vino con su traje de colegiala que le quedaba perfecto. Desde entonces una o dos veces al mes viene a mi casa de visita y terminamos en mi cuarto disfrutando de una sesión de sexo animal en secreto con la kinesióloga colegiala más fogosa de toda Cajamarca.