KINESIOLOGAS DE CATACAOS

Gracias a los negocios familiares y a unas buenas inversiones que hice desde muy joven he podido hacer una gran fortuna que disfruto plenamente. Soy un soltero codiciado de 35 años y cuando me preguntan por qué no me he casado aún les respondo siempre lo mismo: porque me gustan las mujeres, no una sino todas. Pero como no podría con todas a la vez siempre recurro a mis engreídas, a las kinesiólogas de Catacaos.

Como dije disfruto mucho gracias a mi buena situación económica y debe reconocer que ello me permite disponer de las chicas escorts quienes me acompañan a mis viajes o a mis reuniones de negocios que nunca faltan. Siempre que necesitaba tirarme un polvo estaban dispuestas mis putas de la ciudad que me vio nacer: Catacaos.

Uno de los últimos fines de semana de este verano me fui a la playa de Colán con una de las kinesiólogas más ricas de la ciudad, solo nos fuimos tres días pero fue más que suficiente para pasarla muy bien.

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Nos fuimos a un hotel grande, bastante bonito, buena atención y una piscina gigante. Tania, siempre hermosa, lucía un bronceado perfecto y un culo delicioso. Estuvimos desde el 24 hasta el 26 de febrero.

El 24 en la noche en el hotel dieron una fiesta increíble, la verdad que fue una de las mejores fiestas a las que había asistido, por supuesto que regresando a nuestra habitación y con unos cuantos tragos encima, lo hicimos hasta quedar dormidos, delicioso.

El 25 no hicimos mucho, pasamos toda la mañana durmiendo y en la tarde estuvimos en la piscina recargando energías, nos dimos una buena cena y nos fuimos a la habitación a descansar, previo sexo obviamente.

El 26 era el tercer y último día que nos quedábamos en el hotel, bajamos temprano a tomar desayuno y fuimos a la piscina. El check-out era a las 12 del mediodía así que a esa hora subí a la habitación, ya habíamos dejado nuestras cosas listas así que solo baje las maletas a la recepción donde registre mi salida y pedí que nos guarden algunas de nuestras cosas.

 

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Como había ido en mi camioneta decidimos quedarnos a almorzar en el hotel y salir más tarde, volví a la piscina y me eché en la camilla junto a Tania que estaba boca abajo.

-Amor, me puedes poner bloqueador en las piernas? -me preguntó Tania-Claro que si bebe.

Me senté junto a ella en su camilla y empecé a echarle el bloqueador. Yo estaba sentado a su costado dándole la espalda a la piscina y más bien de frente al edificio de las habitaciones. Lentamente fui aplicando el bloqueador, se lo echaba en chorros y la iba masajeando. Mientras la masajeaba escuché algo extraño pero familiar a la vez.

-Uhmm… asssuuuu…que abusiva esa flaca…

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Yo estaba con lentes oscuros así que de forma disimulada trataba de ver de dónde venía tanta excitación, hasta que los vi.

En el edificio, en una de las habitaciones, casi a la altura de donde estábamos nosotros habían dos chicos, por los polos que llevaban supe que eran trabajadores del hotel y se encontraban haciendo la limpieza de los cuartos en el tercer piso.

Se olvidaron de su trabajo y apoyados en la baranda del balcón se deleitaban la vista con Tania, era muy evidente. Miré hacia arriba e inmediatamente cambiaron sus posturas, uno miró hacia otro lado y el otro simulaba que seguía con el mantenimiento de la habitación.

Me reí disimuladamente pero a la vez me excité muchísimo.

-De qué te ríes? -volteó Tania a mirarme.-De nada mi amor, ya falta poco.

Seguí con el bloqueador a pesar de que ya había terminado, pero como teníamos un par de hinchas en la tribuna que observaban tremendo culo decidí calentarlos un poco más.

Cogí el bloqueador y se lo puse en el culo, le tiré un chorro, como si fuera leche. Las muestras de excitación en el tercer piso no se hicieron esperar.

-Que rico culo… -Yo quiero echarle mi leche…

Entonces empecé a masajear el culo. Lo agarraba con fuerza, lo aplastaba, lo moldeaba, como si fuera masa para una torta, le abría y le cerraba el culo.

-Oohhh… que ricos masajes que me haces… -susurraba Tania-Te gusta? a mí me gusta hacértelo… pero también me gusta que te miren como te están mirando.

Tania dio un vistazo por la piscina.

-Donde? Quién me mira?-No voltees, están arriba, son dos.

Tania sonrió y yo le dí una mirada cómplice.

Empezó a incorporarse lentamente hasta quedar solo con la cola levantada, la tanga del bikini se encargaba de tapar el ano, pero prácticamente no dejaba nada a la imaginación. Lentamente subí la mirada y los dos chicos estaban con sus celulares grabando o tomando fotos del espectáculo.

-Amor, no aguanto más… quiero que se lo hagas, estoy muy excitado y quisiera que te tires a los dos- le dije a mi puta.

-Sabes? yo también tengo ganas, pero como lo hago?

-Fácil, ellos están en una habitación, solo ve allá y has lo que sabes.

Tania me miró y me sonrió, se levantó y se fue a la recepción.

En la recepción Tania pidió su maleta y entró al baño del costado para cambiarse. Se quedó con la parte superior del bikini y debajo se puso un hilo rojo, minúsculo y encima una mini falda rosada, suelta, muy corta y que se levantaba muy fácilmente con el viento y fue en busca de los muchachos al tercer piso del hotel.

 

¿Las kinesiólogas lo hacen por el culo?

 

Ya en el pasillo avanzó hasta la primera habitación, la puerta estaba entreabierta, entró.

Entró despacio y ahí estaba el muchacho limpiando un sillón. Tania avanzó por el cuarto y dejó caer su maleta al suelo, el muchacho se volteó sorprendido e inmediatamente se ruborizó.

-Ehmm buenas tardes señorita, la puedo ayudar en algo? -Dijo el muchacho avanzando hacia Tania y mirándola de pies a cabeza- Si… -dijo Tania con voz sensual- ya hice mi check-out, pero te molestaría si uso esta habitación para cambiarme? -Ehh s… s… si, no hay problema señorita, pero no vaya a demorar mucho. -Eso guapo, va a depender de ti.

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Tania se volteó y se agachó hacia su maletín, levantando la cola y dejando ver el minúsculo hilito rojo que llevaba puesto, volteó la mirada y el muchacho tenía su mirada clavada directamente en el ano y se cogía la pinga por encima del pantalón.

Tania se levantó lentamente y se acercó hacia el muchacho, le quitó el cepillo de la mano y se pasó la espuma del mismo por el pecho y le pasó la lengua al mango del cepillo. El muchacho le cogió uno de los senos y se lo masajeaba, ella hizo lo propio con su pene. Tania lo jaló y lo empujó a la cama, le abrió el pantalón y se lo bajó, tenia su pieza bastante húmeda y lubricada, él se echó en la cama y Tania hizo su trabajo.

Se la chupaba, al mismo tiempo se ayudaba con su mano, el muchacho estaba muy excitado, gemía y le cogía la cabeza a Tania, pidiéndole que siga y que no pare.

Tania tuvo una mejor idea y decidió subir a la cama después de haberse quitado las pocas prendas que llevaba, pero esta vez mientras se la seguía chupando, puso su concha en la cara del chico de limpieza, se puso en la pose del 69, le encanta.

Luego de un largo rato Tania se hizo a un lado y le dijo:

-Hace un rato cuando estaba en la piscina, dijiste que querías mi culo, te gustaría probarlo ahora? -Claro que si, te lo quiero reventar. -Reviéntame el culo entonces, es todo tuyo.

El muchacho no perdió el tiempo y se paró, puso a Tania en 4 en la cama y le empezó a pasar la lengua por el año, Tania estaba muy excitada, le pedía que siga y que no se detenga. Se lo lamia, le escupía y lo preparaba para la acción. Cuando ya no aguantaba más, el muchacho actuó.

Lentamente le iba metiendo la pinga por el culo, Tania se mordió los labios y disfrutaba cada segundo mientras sentía que la verga le iba entrando lentamente. Luego de haber entrado, lentamente, iba subiéndole la intensidad y la fuerza con la que se la iba clavando, hasta llegar a un punto en el que Tania debía empezar a aguantar el dolor, aun así no paraba de chillar, y si, toda la piscina se había enterado que había una mujer tirando y que le estaban dando bien duro, esos gritos se escuchaban en cada rincón, yo no sabía dónde meterme, estaba demasiado excitado.

El muchacho seguía, y ya se veía venir, faltaba poco para el clímax, entonces se la sacó y volteó a Tania.

-Quiero que te la tragues. -dijo muy excitado el muchacho mientras se sentaba en el pecho de Tania

Tania cerró los ojos y esperó su leche con la boca abierta. Entonces se vino  por toda la cara de la escort hasta que acabó.

-Tómatela toda perra, toda te he dicho.

-Que rica tu leche, me voy a tragar toda mi amor. -dijo Tania

-Que rico tiras, eres una zorrita cachera. Sabes? Si quieres que te entregue tu ropa y tu maleta tienes que hacer lo que yo te diga. -Qué quieres que te haga ahora? -dijo Tania mientras se acercaba coquetamente a él. -Si quieres que te entregue tus cosas vas a tener que ir a hacerlo con mi compañero, él está algunas habitaciones más allá. -Pero no puedo salir así, hay gente en el hotel. -Si quieres tus cosas tienes que hacer lo que te digo -insistió el muchacho-Pero donde está el?-Está solo a unos cuartos de aquí, donde veas el carrito de limpieza.

Tania lo miró desconcertada y caminó hacia la puerta, la abrió y miro hacia todos lados para asegurarse que no hubiera nadie, efectivamente no vio a nadie y unas 8 habitaciones más allá estaba el carrito, se sentía nerviosa pero a la vez excitada, estaba muy mojada y aún podía saborear el semen en su boca, tomó valor y salió, caminó rápidamente por el pasadizo totalmente desnuda, iba pegada a la pared para evitar que la vean desde abajo hasta que finalmente llegó a la habitación y entró rápidamente.

 

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El joven estaba limpiando el balcón, así que ella aprovechó y entró en el baño, cerró la puerta y empezó a llenar la tina la cual se llenó rápidamente hasta que estuvo lo suficientemente llena, entonces le echó un par de pomos de burbujas y con el agua aún tibia, dejó la puerta junta y se metió al agua.

-Hola…? -dijo Tania en voz un poco alta.

Se escuchó que el muchacho dejó lo que estaba haciendo y camino hacia la puerta principal, la abrió y no había nadie.

-Por aquí, en el baño. -dijo Tania nuevamente.

El muchacho entro en el baño y se encontró con una escena increíble. Tania estaba metida en la ducha pero boca abajo, apoyada en los bordes de la tina y levantaba la cola que sobresalía de entre la espuma, se veía húmeda y suculenta.

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-Que… que hace? -preguntó el muchacho sorprendido. -Es un regalo de tu compañero que está limpiando las otras habitaciones, o no quieres? -Claro que quiero. -dijo el muchacho mientras se desvestía. -Cómo te llamas?-Tania, tu? -Fernando. -Bueno Fernando, que esperas? -dijo Tania invitándolo con el dedo.

Fernando entró en la tina poniéndose encima de Tania, la recorrió con sus manos lentamente, le acomodó el cabello a un lado y le besaba el cuello. Mientras estaba encima de ella, la iba masturbando con dos dedos, Tania gemía, estaba muy excitada, con su mano buscó el pene de Fernando y lo encontró, lo empezó a masturbar.

-Que rica que estás, desde que te vi tomando sol te quería dar toda mi leche. -dijo Fernando súper excitado.-Ahora me vas a dar toda tu leche mi amor, la quiero toda dentro mío. -dijo Tania mientras aun cogiendo el pene de Fernando se lo metió en la vagina.

Fernando le daba duro, sin compasión, el agua rebalsaba de la tina con el movimiento violento de los dos teniendo sexo. Tania empezaba a gritar de lo excitada que estaba. Luego de un rato cambiaron de posición, esta vez Fernando se sentó dentro de la tina y Tania se acomodó encima suyo mientras lo miraba, continuó el movimiento violento, esta vez era Tania quien movía las caderas como si estuviera poseída.

Luego de un rato decidieron salir de la tina y continuar en la cama.

-Vamos a la cama, te puedo dar por el culo? -preguntó Fernando.-Me encanta por el culo, vamos. -dijo Tania súper excitada.

Ambos salieron de la tina y se fueron a la habitación, Fernando puso un par de toallas encima de la cama y se echó con la pinga hacia arriba. Tania subió a la cama y dándole la espalda se puso en cuclillas lentamente mientras se acomodaba la pinga de Fernando dentro del culo, iba entrando poco a poco.

-Ahhh… que rico culo tienes perra. -gritaba Fernando completamente excitado y viniéndose regando su leche por todo el culo de Tania.

Luego de haber dejado satisfecho a los dos muchachos Tania se cambió y regreso a la piscina, le conto como le fue a su amo y luego de un beso apasionado se regresaron para Catacaos fascinados por la aventura del fin de semana.