KINESIOLOGAS DE HUARAZ

Mi nombre es Claudia, tengo 24 años y soy una de las kinesiólogas de Huaraz. Por motivos de estudio me mudé a la capital, dejando asi mi ciudad, mis amigas, la tranquilidad y el permanente clima de invierno. Busco terminar mi carrera y a la par conocer muchos caballeros que me den placer y algún apoyo económico para poder mantenerme en esta ciudad ajena a mí.

 

¿Cómo recibirían los limeños a una kinesióloga huaracina y guapa?

 

Nací con labio leporino, una malformación congénita donde el paladar se abre y la persona puede nacer con labio superior partido o sin él. En mi caso fue una partidura casi al centro. He tenido varias operaciones dejando hoy una leve hendidura, lo que ha dificultado conseguir novio, además de burlas y desprecios. Me considero tranquila y tímida, por lo que la soledad en la nueva ciudad fue un gran problema para mí, teniendo un par de amigas, no conseguía novio. Después de pensarlo me atreví a probar con la app para buscar pareja y tuve varias respuestas e interesados, ya que, las fotos que publique no mostraban mi boca. Soy de contextura delgada, bien blanca, pelo negro, balanceada en mí figura, de lindos ojos café. Nada llamativo, y aun así recibí cientos de match. La mayoría de los chicos solo querían ligar, pidiendo whatsapp y fotos sugerentes o de rostro, a lo que me negaba y bloqueaba.

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Un par de semanas después encontré a un chico que me pareció algo más normal, 27 años, trabajador, que buscaba pasarla bien y divertirse, de pocos amigos estaba en soledad, similar a mí.

Le hable y respondió, me gustaba su forma de ser, algo gracioso y tímido. Quedamos de juntarnos en un lugar que conociéramos, siendo este un local de comida rápida, no muy oportuno lugar para conocerse, pero eso me da a confiar que él era una persona sin tanto trajín en citas.

Llegue primera a la mesa y lo veo llegar, era algo más flaco que en las fotos, alto, algo moreno y con linda sonrisa. Fue difícil hablarnos, pero nos fuimos soltando y terminamos entendiéndonos bien. Continuamos las citas, vino a mi depto., fuimos de paseo, todo bien. Nos besamos y empezamos a querernos, faltaba expresar nuestro cariño.

Yo era virgen, él me dijo que había tenido un par de encuentros no muy afortunados hace mucho tiempo, por lo que había dejado de buscar conocer chicas, hasta que llegue yo, claro.

 

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Llego el día, era un fin de semana largo, con lunes feriado. Me invitó a cenar a un restaurant muy elegante y luego nos volvimos a mi departamento. En el sillón empezamos a besarnos apasionadamente, yo buscaba su lengua y el la mía. Sus manos muy sutilmente acariciaban mi pelo y cintura. Besaba mi cuello mientras me colgaba a su espalda, sus caricias se acercaban a mi entrepierna, muy delicadamente pasaba su mano por mis muslos hasta mi culito. Yo torpemente tomaba sus brazos o su cabello.

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Besándome más apasionado se pone sobre mí acostándome sobre el sillón, sus caricias llegaban sobre mi entrepierna y sus besos en cuello, mejillas y boca me tenían muy excitada, por lo que acariciaba su cuerpo y trasero. Me encantaban sus besos y cariños que me otorgaba. Estuvimos buen rato así, hasta que lo invito a mi habitación.

Tomándome de la mano nos paramos tras de mí me besaba el cuello manoseándome levemente mi entrepierna​ y sintiendo su bulto en mi culito.

Ya en la cama y situándose sobre mi continuamos besándonos y manoseándonos cada vez más intenso. Trato de meter mis manos al interior de su ropa, a lo que responde sacándola de un tirón, su torso desnudo y levemente marcado insinúa quitarme mi ropa, a lo que el completa, dejándome solo en brasier, su boca parte de la mía sigue mi cuello, bajando y besando hasta llegar a mis pechos, retira mi brasier, acariciaba y besaba levemente mis pezoncitos rosas, me dejo llevar por el placer, sus caricias y besos me tiene bien caliente, siento una humedad y calentura en mi conchita, que no había sentido antes.

Sigue besando y bajando cada vez más, llega a mis pantalones los cuales desabrocha y quiere bajarlos, a lo cual respondo cerrando las piernas y levantándome, así él los retira fácilmente. Me sonríe, vuelve a besarme con ímpetu, masajeando mis pechos, recorriendo con sus habilidades mano de mis senos a mis muslos, nuevamente baja por mi cuello, pechos hasta el vientre, besándome y acariciando con sus hábiles manos. Llega a mi calzón el cual retira suavemente mirándome a los ojos comienza a abrir mis piernas introduciéndose en mi entrepierna besando mi sexo. Estaba muy excitada, no pensaba que iba a ser así, así tan bueno y pasional. Dudaba si había tenido poca experiencia, pero sus besos y caricias situaron mi mente más en el placer que me daba.

Lamiendo y besando mi chochito acariciando con sus manos mi vientre, pechos y caderas, me tenía extasiada provocando que mi respiración se elevará y gimiera levemente. Al introducir su lengua y moverla ya me encontraba en pleno orgasmo, mi primero, recorría mi cuerpo entero provocaba que me tocase mis pechos y mordiera mi labio. Al bajar las revoluciones de mi expresivo primer orgasmo él lentamente se retiraba y aun besándome se acercaba a mis pechos, cuello y boca, me besó y sentí el sabor de mi chochito. No me importó nada. Él se separa y baja sus pantalones, veo su pene, un pene por primera vez en vivo, frente a mí. Quería probarlo, pero, él se abalanza sobre, mi besándome y yo respondiéndole, estábamos muy calientes, ya no era algo leve, sino, fuertes caricias y manoseos. Con mi mano tome su verga, estaba caliente y dura, notaba sus venas hinchadas, mientras el con su mano me sobaba, masturbaba, mi concha yo por mi parte a acariciaba su pene, de arriba a abajo, siempre besándonos.

En eso se pone de rodillas sobre la cama, toma mis manos invitando a hacer lo mismo. Me abraza y me besa, yo correspondo. Con sus manos acaricia y aprieta mi culito contra sí, meto mi mano en el medio tomando su verga, con mi mano no puedo agarrarla enteramente, es gruesa. Empiezo a besarle su cuello y pecho, por alguna razón también beso sus tetillas, el me acaricia toma mi cabeza diciéndome:

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– eres preciosa, hermosa. Espero hacerte muy feliz. Te quiero.

Lo tiró hacia mí y besándole me entrego a él.

Pone su pene en la entrada húmeda de mi chochito, empujando lentamente mientras mira mis ojos y acaricia su rostro. Yo con mi mano en su cabeza y la otra en su rostro, siento que entra lentamente, abriendo y sintiendo su palpitar dentro. Comienza a moverse lentamente y nos hundimos en un profundo beso.

Moviéndose cada vez más rápido, nuestra los cuerpos parecen uno, nuestra respiración y gemidos y los sonidos del catre llenan mi habitación. Se contorneaba muy bien a pesar de ser más alto, lograba abarcar todo mi cuerpo, acariciándolo y besando. En un gran placer siento que incrementa su velocidad provocando muchas cosquillitas en mi vientre, sintiendo su orgasmo, sus gemidos en mi oreja y su semen en mi chocho.

Agitados y sudorosos nos unimos en un abrazo, mientras lentamente retira su verga aún hinchada.

Se acuesta a mi lado y yo sobre él. Acaricia mi pelo mientras observo que su verga sigue hinchada, la acaricio con mi mano y la sostengo.

– seguimos?

Le respondo con un beso, me subo sobre él y la inserto en mi coñito recién desflorado. Me siento lentamente sobre él, sintiendo cada centímetro de su verga. Me quedo quiera cuando la tengo toda adentro, a lo que mi chico mueve su cadera mientras soba mis senos. Veo su rostro fijo en el mío y me animo a cabalgarlo tratando de coordinar sus movimientos y los míos. Suelto mi pelo dejándolo caer a la altura de mis hombros mientras hacemos saltar la cama.

Parando de vez en cuando para besarle y acercarle mis pechos a su boca, me sentía deseada, caliente y llena de placer.

Llevaba un buen rato montado sobre él, con un ritmo elevado por lo que me cansé, su cara de goce no cambio en todo momento. Yo estaba por sentir un nuevo orgasmo cuando me toma de las caderas se mueve y sin sacarla se abalanza dejándome media doblada de espalda, en la orilla de la ciudad con mi pelo colgando del colchón empezó a darme bien duro y rápido, con sus embestidas me movía hasta el punto de caerme, pero, me sostenía y seguía taladrándome consiguiendo que me corra por segunda vez y él también, llenando mi coñito de leche, otra vez. Al acabar de para algo rápido quedando agitado y medio mareado.

– estás bien?

– sí, sí solo que… Se siente rico.

 

¿Los turistas y caballeros solventes prefieren a las kinesiólogas de Huaraz?

 

Le sonreí y lo abrace por la espalda, invitándolos a descansar en mis brazos. Nos dormimos por unos instantes.

Me levanto al baño, dónde me aseo un poco y orino. Vuelvo a la cama y mi chico sigue durmiendo.

En la madrugada lo siento en el baño, al salir se incorpora sobre mí. Yo estoy acostada de panza al colchón, me despierta suavemente besando mi cuello y oreja. Siento su verga en mi culito y el calor de su vientre. Sigue besando mi cuello y espalda, sintiendo su verga crecer entre mis nalgas.

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Le respondo abriéndolas y empujando en culo, a lo que el intenta metérmela desde atrás, lo ayude empinado más la cola poniéndome en cuatro casi. El me penetra empezando con buen ritmo con sus manos en mis caderas y mi cabeza entre las almohadas. Continua follando mi coñito de manera muy placentera, arrancándome suspiros y leves gemidos que incrementa sus embestidas, siento que se va a correr por lo que muevo yo mi coñito sobre su verga, controlando los mete y saca, metiéndomela solita. Estoy un rato así el no aguanta, suelta su semen sobre mi culo, lo siento caliente en mis nalgas y espalda. Él cae otra vez rendido en la cama. Voy al baño a limpiarme a lo que él me acompaña proponiendo una ducha. Nos duchamos y besamos, nos secamos y acariciamos y nos dormimos abrazados.

A medio día despierto y él está profundamente dormido, me visto con su polera que me cubre hasta medio muslo y preparo algo de comer. Lo despierto y comemos un reponedor desayuno.

Al terminar nos tiramos en la cama jugando y mimándonos. Hablando de que habíamos sentido y todo. Me empiezo a excitar, quiero mamarle la verga. Disimuladamente la acaricio mientras dormitábamos se empieza a poner gorda me acerco y la empiezo a besar, teniéndola frente a mi rostro la lamía y el arreglaba mi pelo. La besaba y lamía sintiendo un sabor salado, pero leve. Abro la boca y la empiezo a tragar. Mi chico estaba feliz diciendo que le gustaba. La mamaba hasta meterla toda adentro, me ahogaba un tanto. Él se contorsiona de manera de ver mi rajita. La cual acerco y dejo en su cara, era un perfecto 69. Su lengua traviesa empieza a darme placer, más intenso que hace unas horas, estaba todo mi coñito hinchado. Continuamos mamándonos mutuamente, yo acariciaba sus bolas peludas y el abría mis nalgas, le ayudaba el hecho de que no soy tan velluda. Empiezo a sentir nuevamente un orgasmo que me obliga a sacarme la verga de la boca y gemir, gemirlo todo. Era intenso y hacia que me doblara sobre él, continuó hasta que la meti de nuevo en mi boca mamando más intensamente. Me indica que me detenga, sale bajo mi cuerpo se sienta en la cama y con su verga tiesa y brillosa me indica que me acueste toma mis piernas y las dobla, introduciéndola en mi coñito, nuevamente. Él empieza a penetrarme profundo tomando mis piernas, que luego junta y las sitúa en su cuello, empezando un frenético mete y saca que me llena de placer. El besa mis pies y los abraza mientras continua penetrándome por largo rato, veo su rostro, sus ojos entrecerrados, labios semiabiertos que dejaban ver que apretaba su quijada, yo sentía su verga más gorda, claro apretando mis piernas lograba que estallara de placer en un cuasi-orgasmo. Siento que bufaba cuando soltó su leche dentro de mí, otra vez. Busco mi boca en un largo beso, y descansamos.

Bueno, esa “fue mis primeras veces” con mi chico. Él me contaba que cada cierto tiempo podía estar días teniendo sexo, era algo que siempre había sentido, y nunca pudo realizar. Tenía toda esa energía acumulada. Ese fin de semana fue una de esas ocasiones, tuve muchos orgasmos, estuve pegada a él por horas. En un par de días, hice todo lo que nunca había pensado realizar.

Desde entonces me volví adicta al sexo y una manera fácil de conseguirlo es puteando en la ciudad como lo que soy, la más fogosa de las kinesiólogas de Huaraz.