KINESIOLOGAS DE LORETO

Tania estaba inquieta, estaba en bikini en la puerta del edificio de su mejor amiga Lucia llamándola desesperadamente para que le abriera. Tania a pesar de su nerviosismo no dejaba de estar radiante: el bikini dos piezas que utilizaba dejaban al descubierto su bien formado cuerpo, delicioso cuerpo propio de las kinesiólogas de Loreto. Yo estaba en mi moto esperando que ella entrara. No había mucha gente en la calle, la gran mayoría estaba descansando, probablemente también la familia de Lucia, hasta que Tania me hizo una señal de que ya estaban por abrirle así que me fui.

Se abrió la puerta y Lucia estaba en pijama, miró a Tania de pies a cabeza.

-¿Que te paso? -preguntó muy sorprendida mientras la jalaba adentro.

-Es una larga historia – dijo Tania un poco avergonzada.

-Está bien ahora me cuentas, escúchame, mi familia hizo una fiesta de Halloween en mi casa y algunos están durmiendo en la sala. ¿Quieres que te traiga algo para que te cubras?

-No, solo entremos rápido y ya.

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Lucia y Tania subieron al segundo piso donde queda el departamento y abrieron la puerta muy lentamente, ahí en la sala habían varias personas, se veían muchas botellas de cerveza y trago por todas partes, la habían pasado muy bien por lo visto. En el medio de la sala había un colchón inflable donde dormía una pareja. La hermana de Lucia dormía en uno de los sillones y en el otro sillón había un hombre durmiendo pero de espaldas. Las chicas avanzaron con cuidado para evitar golpear alguna botella y despertarlos a todos, estaban pasando junto al último sillón donde estaba el hombre durmiendo. Entonces Tania lo pudo ver bien, era José Carlos el tío de Lucia con quien ya había tenido un encuentro sexual el Halloween pasado mientras Tania se probaba disfraces.

Tania se puso nerviosa y se trabó, se le dobló el taco izquierdo y perdió el equilibrio, cayó de rodillas. Lucia volteó y Tania se mordió los labios para no gritar por el dolor que sintió. De pronto sintió que algo se movía detrás suyo, era José Carlos que se había despertado con el sonido de la caída. Tania estaba en cuatro aún en el suelo, se volteó temerosa y ahí estaba José Carlos, justamente atrás de ella ganándose con su tremendo culo, le tendió gentilmente la mano para ayudarla, Tania acepto con duda la ayuda y se paró al instante dándole luego las gracias. Muy ruborizada se fue rápidamente al cuarto de Lucia quien la esperaba impaciente.

-Qué vergüenza – dijo Tania.

-No te preocupes, no pasa nada, mi tío es buena gente – dijo Lucia.

-Si, así veo.

-Bueno, ahora sí cuéntame, ¿qué pasó? ¿Qué haces en bikini?

-Como te dije fue una larga historia, tuve una noche un poco alocada con José Alberto, pero todo bien, nos divertimos mucho. Más bien, me puedes prestar algo para ponerme?

-Uhmmm si claro, déjame ver -dijo Lucia.

Entonces Lucia sacó algo de ropa de su ropero que le podría quedar a Tania, puesto que Lucia era un poco más delgada que Tania, quien además de cuerpona es más caderona. Finalmente pudo hallar lo que estaba buscando: una falda pequeña que le quedo un poco justa a su amiga pero que estaba bien para pasar el momento, luego se puso un polo y sus tacos.

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Fueron a la cocina a tomar desayuno y en ese momento entro también José Carlos aún somnoliento y con la resaca propia de la noche de juerga que se había metido con la familia de Lucia.

-Buenos días – saludó José Carlos.

-Buenos días tío – saludó Lucia.

-Buenos días…- saludó Tania un poco ruborizada.

-¿Cómo estás Tania? Hace tiempo que no vienes por acá – comento José Carlos.

-Si hace algún tiempo, estuve con mucho trabajo. Más bien, disculpa por haberte despertado.

-No te preocupes, ya estaba un poco despierto, pero tienes que venir más seguido a visitarnos, aquí eres recibida con los brazos abiertos siempre.

-Por supuesto, gracias que lindo.

-Y dime ¿hasta cuándo te quedas acá en la casa?

-Bueno en un rato más ya me voy, tengo cosas que hacer.

-Ah bueno, yo también me voy en un rato, si quieres te llevo en mi carro.

-Uhmmm… -dudó Tania.

-Claro tío! Tú llévala mejor así no se tiene que subir a cualquier carro -se adelantó Lucia.

-No se diga más. Me voy a dar un baño y nos vamos.

José Carlos salió de la cocina y entro al baño para sacarse la flojera y la mala noche que tenía encima. Tania por su parte estaba nerviosa.

Tania y Lucia se quedaron en la cocina conversando y después entró la otra pareja que estaba durmiendo en el colchón de la sala y también la hermana de Lucia, estuvieron conversando por un rato hasta que salió José Carlos.

-Bueno, ¿nos vamos?

-Está bien -dijo Tania.

Tania se despidió de todos, bajo las escaleras y subió al carro de José Carlos. Salieron del edificio.

-Bueno y ¿qué hacías en bikini? -preguntó José Carlos.

-Es una larga historia, estaba con mi novio y pasaron varias cosas.

-Ah entiendo. Una noche loca. Bueno y ¿por dónde es que vives?

Tania le explico cómo llegar a su casa.

-Perfecto, por favor déjame ir un momento a mi casa necesito dejar unos documentos importantes que me dio mi hermano, no te molesta ¿verdad?

-No, para nada -dijo Tania.

José Carlos manejó hasta su casa y entraron en el garaje. Era una casa bastante grande para ser soltero y vivir solo, tenía dos pisos y de la cochera se podía ver el jardín posterior y una bonita piscina.

-Qué bonita casa tienes –le dijo Tania.

-Ven baja, te la mostraré toda.

-No, aquí está bien, yo te espero.

-Vamos, no seas tímida, no pasa nada. -insistió José Carlos tendiéndole la mano.

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Tania lo miro por un segundo, José Carlos sonrió y ella aceptó su invitación. También tomó su mano y salieron del auto.

José Carlos le enseño la casa, era muy grande y bonita, tenía un perro labrador muy bonito llamado Thor y Tania se quedó jugando con él en el jardín mientras que José Carlos se fue al segundo piso a hacer sus papeleos, al poco rato volvió pero con ropa de baño y un polo.

-¿Que dices? Nos metemos un rato a la piscina? -preguntó José Carlos con cara de inocencia.

Tania se rio.

-Está bien, pero solo un rato, después me tengo que ir -aceptó Tania.

-No te preocupes, es solo un chapuzón, luego te llevo a tu casa como lo prometí.

Mientras decía esto, José Carlos se sacó el polo y se tiró a la piscina, Tania tímidamente se quitó la falda, el polo y los tacos y se metió también a la piscina.

 

 

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Estuvieron conversando varios minutos hasta que Tania le dijo a José Carlos que se tenía que ir.

-Espera Tania, antes que nos vayamos hay algo que te quiero decir. Desde el día en que lo hicimos el año pasado no dejo de pensar en ti, me encantas y pensaba en el momento en que nos volviéramos a ver -dijo José Carlos poniéndose frente a frente con Tania.

-Ese día prácticamente me violaste, hiciste lo que quisiste conmigo. -dijo Tania, que estaba contra el borde de la piscina.

José Carlos se pegó a ella. Tania sintió su erección.

-Tú me buscaste, y después te dejaste, tú también querías, no me vas a engañar, si eres una perrita -dijo José Carlos cogiendo a Tania de la cintura.

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José Carlos la beso, Tania no opuso resistencia y mientras lo hacía le soltó la parte superior del bikini, le cogía las tetas, el culo, le besaba el cuello. Tania estaba muy excitada y le fue desamarrando la ropa de baño a José Carlos. Le sacó la pinga, lo masturbaba. José Carlos le quitó la parte de abajo del bikini a Tania, la tenía desnuda en la piscina.

-Eres una perrita, te encanta la verga – decía José Carlos mientras besuqueaba a Tania.

-Metemela, lléname de leche -suplicaba Tania súper excitada.

Tania se colgó con las piernas de la cintura de José Carlos mientras el la acomodaba para metérsela. Finalmente entró, Tania gemía mucho, José Carlos le metía toda la verga y ella solo cabalgaba para que entre más duro. Luego de hacerlo un rato José Carlos la saco cargada de la piscina y la llevó hacia el jardín donde Tania se echó.

-Espérame perrita, tengo algo que te va a gustar.

Entonces José Carlos fue a la Cocina y salió con un pote.

-Es miel, ya verás.

José Carlos tomo un poco con la mano y se la puso en la vagina a Tania. Casi inmediatamente Thor, el perro de José Carlos, se acercó y se la empezó a lamer a Tania.

Tania no lo podía creer, estaba tirada en el jardín con las piernas abiertas mientras Thor se la lamía completa, estaba muy excitada y nunca había sentido algo así, luego de un rato Thor se hizo a un lado para lamerse su pieza.

-Bueno, ya disfrutó mi perro y también mi perra, ahora solo falto yo. -dijo José Carlos.

Le dio la vuelta a Tania, quien quedó boca abajo en el jardín, José Carlos le cogió ambas manos y las puso en su espalda como si la tuviera prisionera, luego con la otra mano le puso un poco de saliva en el ano y sin más se la fue metiendo poco a poco. A medida que iba entrando Tania gritaba de dolor, trataba de abrir las piernas pero José Carlos no la dejaba hasta que entró completa y luego salía y volvía a entrar, Tania tenía el culo abierto y con mucho dolor pero José Carlos no paraba y no paró hasta llegar, cuando lo hizo le dejó toda la leche en el culo. Tania se quedó ahí inmóvil, no se podía mover del dolor mientras que José Carlos entraba al baño a lavarse.

Finalmente Tania también entro al baño para limpiarse y se vistió, no se puso el bikini porque aún seguía mojado, José Carlos no la quiso llevar, se excusó diciendo que tenía cosas que hacer en la oficina.

Tania tomo un taxi y se fue a su casa, muy adolorida pero con el sabor a verga en sus labios, su conchita dulce por la miel y el culo reventado y con residuos del semen de Jose Carlos. Aunque suene extraño estaba satisfecha, feliz, llena de placer. Nunca, ni después de hacerlo con su novio, había sentido tanta dicha después de haber sido penetrada. Sin duda esa novedad le llamo la atención y le abrió los ojos al sexo. Pero sobre todo busco repetir esa faena. Entonces inicio su vida como puta, como toda una profesional en la materia sexual y que gracias a Jose Carlos supo hacer de ello su profesión.