COLOMBIANAS

Nací en Medellín, capital de Antioquía hace 24 años y desde hace 4 años que soy la reina de las kinesiologas colombianas en el Perú. Desde que nací conviví con la pobreza y la violencia en las calles de mi ciudad. Empezando en mi casa era testigo de los abusos que cometía mi padre quien muchas veces terminaba golpeando y hasta violando a mi testaruda madre. Si, testaruda porque siempre le perdonaba estos abusos y nunca le decía nada mucho menos lo denunciaba. Aceptaba silenciosa el infierno que le toco vivir.

Kinesiologas colombinas

Kinesiologas colombinas

Desde que tengo uso de razón y descubrí mi sexualidad debo reconocer que soy una mujer muy caliente, una golosa, mejor dicho una ninfómana. A mis doce años de edad inicie mi vida sexual y a los 17 me case tan solo porque tenía el deseo de irme de casa y de que mi madre no me controle, revisando todas las noches mi cartera buscando condones u oliendo mi trusa intima en busca de semen. Desde ese momento ya tenía claro que llegaría a ser la más codiciada de las kinesiologas colombianas.

A los pocos meses de casarme ya estaba sacando los pies del plato haciendo cornudo a mi marido con otros hombres del vecindario. Hasta que ocurrió algo inesperado: como me tocaba dejar de tomar las píldoras
anticonceptivas decidí durante esas fechas mantener, como la mejor de las kinesiólogas colombianas, una relación lesbiana con
mi jefa, una mujer de 35 años, negra norteamericana de muy apetecible cuerpo. Teníamos semanas de sexo intenso entre nosotras después del trabajo, con todo tipo de accesorios que ella guardaba en su oficina como consoladores, arneses y por ultimo nuestros puños, hasta que una tarde nos
sorprendió su esposo, quien llego de improviso para recogerla.

putas colombianas

putas colombianas

Al ingresar a la oficina y encontrarnos en plena acción en lugar de ofenderse se unió a la fiesta. Se bajó los pantalones, se quitó la camisa y se comenzó a masturbar como animando a su miembro mientras veía a su esposa moverse como una más de las kinesiólogas colombianas. Como en ese momento su esposa metía un consolador dentro de mi conchita, el tipo atacó directamente a mi culito. Sentir esa doble penetración en mi ser fue lo más excitante que me paso en la vida, hasta ese entonces, tanto que tuve como 4 orgasmos ahí mismo.

Luego ambos sacaron sus respectivos miembros de mi
interior y dándome la vuelta ella me tomó por el culo con el consolador del
arnés que aún tenía puesto y él me introdujo su tremendo pene por mi húmeda vagina. En mi estado de obsesión por los anteriores orgasmos no me percate, sino hasta ser
demasiado tarde, de que él derramaba dentro de mi conchita todo su semen cargado y caliente que al sentirlo dentro de mi cuerpo me causaron mucha arrechura. Ahí comencé a convertirme en lo que soy la más rankeada de las kinesiólogas colombianas. Cuando mi marido percibió que estaba embarazada me saco un certificado médico en el que se acreditaba que él
era estéril. Aunque le entablé un juicio por engaño previo al matrimonio, solamente conseguí una pequeña indemnización. Sin embargo él entabló otro contra mí por adulterio que, ante la evidencia de mi barriga, ganó de lejos y me dejó en la miseria.

chicas colombinas

chicas colombinas

Quise recurrir a mis padres pero me dieron la espalda, del trabajo me
despidieron por “inmoral”, aunque realmente fue porque el negro marido de mi negra jefa no quería tener problemas conmigo en la empresa.

A los pocos días me enganche con un tipo que me dio posada en su casa a cambio de sexo. Todo iba bien y mi barriga crecía con sus cuidados ya que él no quería que abortase. Sin embargo comenzó a decirme para tener relaciones con otras personas, diciéndome que era
la más bella y ardiente de las kinesiologas colombianas me calentaba y me convencía, citando en la casa a sus amigos para tirar en grupo. Llegué a
protagonizar orgías hasta con 10 hombres y yo de único depósito de semen. Acabé incluso recibiendo en la casa a hombres que se presentaban diciendo que él les había mandado para que les haga el servicio. Así fue que me iniciaba en el mundo de la prostitución y para ser sincera me agradaba demasiado ser el deseo sexual de los hombres de la ciudad.

Luego de nacer mi hijo moreno ya no se aguantó nada. Me llevó a
tatuar una marca en el culo que me registraba como parte de su propiedad y me llevo a un bar nocturno como dama de compañía en donde estuve trabajando para él por un buen tiempo, pero tuvo
que irse de la ciudad por problemas con la justicia y me traspasó junto con todo su negocio a otro caficho.
Mi nuevo protector se preocupó algo más de mi imagen y además de tatuarme su marca al lado de la de mi anterior dueño me hizo perforar los pezones y el clítoris
colocándome unos preciosos aretes. Del anillo del clítoris colgaba una cadenita con una plaquita en la que estaba grabado el nombre de mi “hombre” y por el reverso hacía constar mi condición de puta.

Prepagos colombianas en Lima

Prepagos colombianas en Lima

El cambio de imagen fue general. Tanto mi imagen desnuda como mi imagen vestida, por la preciosa y sexi ropa que me compraba, incrementaron considerablemente mi clientela y mi
rendimiento, ya que trabajaba con más motivación al sentirme la más atractiva, sentirme la más deseada.
Los clientes habituales felicitaban a mi “hombre” por mi cuerpo y mis dotes
laborales.

Mi popularidad creció por toda la ciudad y me convertí en la más solicitada de las kinesiologas colombianas. Entonces una de las chicas que trabajaba conmigo en el bar me contacto con un empresario quien me ofreció trabajar en Perú. La noticia me emociono y me ilusiono. Me emociono porque me planteo la posibilidad de ir a otro país y librarme de la pobreza que vivía en mi ciudad, además de pagarme el viaje y un lugar donde hospedarme en Lima tanto para mí como para mi pequeño hijo. Así pasaron los años, mientras mi hijo crecía en una ciudad nueva y con los beneficios que no podría darle en mi natal Colombia. Por supuesto mi pequeño no sabía de mi profesión, le hacía creer que trabajaba en el hospital de la ciudad como enfermera siempre en turno de noche. Ya estaba en la Universidad cuando bruscamente cambió mi vida.

Estaba yo en el nigth club donde trabajaba todas las noches, intentando cazar a un viejo tentándole con mis soberbias tetas coronadas espléndidamente en sus vértices por
los anillos, cuando vi entrar a mi hijo acompañado por un compañero. No tuve tiempo de esconderme. Me vio a lo lejos y tras un momento de duda le pasó la voz a su amigo, que estaba entablando conversación con otra de las kinesiologas colombianas del salón, una
jovencita que estoy segura no tenía ni 18 años, y ambos vinieron hacia mí.

Intenté taparme los pechos con las manos, pero él me las
separó y acaricio mis pechos mientras preguntaba con gran serenidad mis tarifas y en qué consistía mi servicio. Tardé
en reaccionar y con algo de nerviosismo le indique el costo de mis servicios. Luego de consultar con su amigo me indicaron que tomarían mi servicio para ambos que incluía sodomización y oral sin preservativo.

Mientras maldecía mi suerte los llevé a un cuarto del hospedaje que está al lado del local y comenzaron a devorarme. Con mucha vergüenza le mamaba la pinga al amigo, mientras mi hijo, aún vestido, examinaba con gran atención mi plaquita del clítoris y mis
agujeros, donde metía los dedos explorando y dilatándolos como si estuviese evaluando mi capacidad de abertura.

Cuando el amigo manifestó sus deseos de penetrarme de una vez, mi
hijo se desnudó por fin mostrando un tremendo pene que yo no le había visto nunca, porque le consideraba muy pudoroso, pero que tampoco había visto en ninguno de mis miles de clientes.

Con mucho cuidado me lo metí en la boca intentando
aplicar toda mi habilidad mientras su amigo me daba con desesperación por mi conchita alternando con el culo.

Chibolas Colombianas

Chibolas Colombianas

–Vamos perrita muévete, me decía mi hijo. Te voy a meter esta pieza hasta el estómago y me vaciaré directamente en él.

Las cosas que me decía me calentaban a mi
pesar y no pude evitar el primer orgasmo que, por más que intenté disimular, percibió mi hijo.

–Esta puta se ha venido, verdaderamente es una profesional
con vocación. Ahora le daré por atrás.

Y colocándome boca abajo atorada por la pinga del amigo, me
enchufó su fenomenal miembro por el culo. Cuando por fin se vaciaron
dentro los dos yo ya había tenido tres formidables orgasmos que ya no intenté disimular. Después de hacerme limpiarles la polla con la lengua se marcharon dejándome el dinero y alabando mis dotes de kinesióloga.

A día siguiente, cuando me levanté de la cama casi al medio dia,
intenté explicarle a mi hijo las circunstancias que me habían conducido a aquella situación pero no me permitió hablar. A lo largo de la tarde me penetro tres veces en todos mis agujeros, dejándome muy satisfecha con su formidable pinga mestiza. Para nada intenté disimular el placer que me proporcionaba, al contrario le alentaba que me lo haga con todo su ser.

–Rómpele los agujeros a la puta de tu madre. Inúndala de
leche.

–¿ Te gusta follarme hijo ?

–¿ Conoces alguna puta mejor que tu madre ?

–Rómpeme la conchita, házmelo duro hijo.

–Métete por mi culo hasta que llegues al estómago y me
alimentas directamente con tu caliente leche.

–Meate dentro de mí.

Esa noche fui al trabajo como todas las noches y a la mañana siguiente mi hijo no estaba en casa. Cuando por la noche regresé al nigth club para seguir con mi chamba, mi protector me dijo que esa sería mi última noche en el bar pues me había vendido por una buena suma de dinero a un joven. Que no había podido rechazar una oferta tan generosa. Me dio un vuelco el corazón y me mojé todita creyendo saber quién me había comprado. Cuando regresé a casa, toda excitada pensando en mi hijo como
mi nuevo dueño, él me estaba esperando. Esa noche no descansé. Primero me dio un buen lavado anal y vaginal para limpiar el semen de los clientes. Después me rasuró el pubis dejándolo como el culo de un recién nacido. Me encantó contemplarlo en el espejo. Lástima que mis anteriores propietarios no hubieran tenido esa iniciativa.

Me quitó los anillos de plata de los pezones y del clítoris y
me colocó otros de titanio que me hicieron daño y me molestaron varios días pues eran más gruesos y de mayor diámetro que los de mi anterior caficho. Cuando al cerrarlos escuché el “click” sentí una profunda satisfacción, pues significaba que no se podían quitar y que por lo tanto tenía intención de ser mi propietario mucho tiempo. Al igual que antes, del arete del clítoris pendía la cadenita con su correspondiente chapa, esta vez ovalada, que tenía su nombre y proclamaba mi viejo oficio en el reverso. Me hizo desprender de las sortijas de mis suaves manos de lacadas uñas perfectamente cuidadas y me puso tan solo un gran anillo de hierro tan ancho como la falange entera donde estaba escrito con grandes letras la palabra PUTA. Todo el mundo se enteraría de mi condición, pero no me importaba, era feliz y los jugos que resbalaban por mis piernas lo acreditaban.

Cuando llegó la hora de apertura de los comercios, me
introdujo en la vagina unas bolas chinas de respetable tamaño, salimos y me llevó a poner su marca. Esta vez la recibí en mi adorablemente depilada conchita. También ordeno que me rehiciesen la depilación con rayo laser para que fuese permanente. Por último encargó que me colocaran tres aretes más de titanio en cada uno de los labios vaginales exteriores. En los menores no valía la pena
poner ninguna joya porque el abultamiento de los exteriores cerraba totalmente la visión.

Estaba yo muy contenta cuando regresamos a casa y quería
premiarle con un buen polvo, pero no me quiso tirar por si me dolían las nuevas perforaciones y para evitar infecciones. Me tuvo en absoluta abstinencia hasta que cicatrizaron y entonces volvimos a salir juntos a la calle para acudir a una ginecóloga de unos sesenta años, con un aspecto muy agradable y atractivo sexualmente. Mientras me tomaba las temperaturas vaginal y anal, me palpaba los pechos, me exploraba el interior de las cavidades y otras
maniobras, mientras conversaba con mi hijo sobre mi situación.

lolitas colombianas

lolitas colombianas

–Esta zorra la he adquirido recientemente y me gustaría que
la revise para darme su diagnóstico sobre ciertos usos que tengo intención
de darle y que hasta ahora no ha tenido.

–¿ Es su puta o su esclava ?

–Es la mejor de las kinesiologas colombianas.

–¿Puta de capricho para usted y sus amistades o puta de
negocio?

– De negocio.

–Tiene buenas dotes y un cuerpo muy bien conservado para su
edad, qué tiene, 36 años?

– No, 38.

–Tenía yo razón. Muy bien conservada. Es más, sus orificios,
sobre todo su ano tienen una elasticidad asombrosa para su oficio. Ha tenido al menos un hijo hace tiempo no?.

– Sí, soy yo. Tengo 19 años.

–Ah, magnífico, magnífico. ¿Eso quiere decir que será de su
propiedad mucho tiempo?

–Eso espero. Tiene un buen comportamiento, tanto laboral como
doméstico.

–Pues permítame darle un consejo para alargar su vida
laboral y que le rinda beneficios durante bastantes años: antes de que entre en la menopausia, mejor antes de cumplir los 45, debiera hacerla preñar y llevar el embarazo hasta el final. Eso renueva las hormonas y alarga la fecha de caducidad de la puta. Puede tenerla en explotación hasta más allá de los 60años, si no como puta si como modelo porno, cada vez tiene más éxito el porno de maduras. Si no quieren quedarse con el bebé yo me encargaría de colocarlo con
una buena familia.

–Gracias por su consejo doctora, yo creía que no me duraría
más allá de 15 años.

–Si hace lo que le digo y me la trae a revisión cada tres
meses, su inversión será muy lucrativa. Es importante no utilizarla de forma
intensiva, si no con usos de calidad. Si por alguna razón tiene temporadas de mucho uso, debe procurar que descanse bien otras. Algunos proxenetas son codiciosos en extremo y estropean su mercancía explotándola más de lo prudente.
¿La puta tiene orgasmos trabajando?

–Siii, con casi todos los clientes, sean como sean.

–Excelente, es bueno que disfrute con su trabajo. Eso hace
que envejezca más lentamente y además atrae a la clientela. ¿Cómo asume la puta el hecho de que su hijo sea su caficho?

–Muy bien, está encantada. Desde que la he comprado tiene la vagina empapada continuamente.

–Ya lo veo, ya lo veo. Pues si es así conviene que la penetre usted
de cuando en cuando mostrándose cariñoso pero sin perder su autoridad. Con una vez a la semana bastará. Si tiene otras putas también tendrá que atenderlas.
Hágale ver bien claro que la relación profesional está por encima del afecto familiar.

–Sí, pienso adquirir progresivamente más putas. Tengo una en
mente ya casi localizada.

–Y ya sabe, su propiedad debe ser siempre penetrada con
condón, salvo que se presente un certificado médico reciente en el que se
acredite la carencia de enfermedades sexuales o VIH. ¿Qué otras utilidades
tiene previsto sacar de la puta?

–Pues he pensado en zoofilia y dominación y sumisión, quiero abrir una página web dedicada a ella y sus actividades. Dan mucho dinero.

–Estupendo, veo que, pese a ser novato, sabe explotar a una
puta. No hay inconveniente. Tiene un cuerpo de una excelente calidad para esas actividades mientras la deje descansar después de una sesión y controle
sanitariamente a los animales con los que la aparee.

–Bien doctora, muchas gracias por sus consejos. Dentro de
tres meses volveré a traerla para revisión.

–Si me permite, para completar mi opinión médica sobre la
puta, me gustaría saborear los flujos vaginales que está soltando.

–Faltaba más doctora, y si quiere algún servicio de ella se
lo prestará gratuitamente.

–Pues ya que me lo ofrece me gustaría que después de beberle
el flujo me introduzca sus espléndidas manos por mi vagina y culo.

– Por supuesto doctora.

–Abusando de su generosidad. ¿Tendría inconveniente en
sodomizarme usted mientras ella menea el puño dentro de mi vagina?

–Será un honor para mi señora.

El atractivo aspecto de la doctora se incrementó cuando se
desnudó. Tenía un soberbio cuerpo para su edad. Sin duda seguía sus propios consejos para el cuidado de las putas. Le hicimos lo solicitado y más: le limpié al final con mi lengua la conchita después de sus orgasmos y me tomé el semen de mi hijo que salía de su ano. No podíamos hacerle más ya que tenía cita con otros pacientes. Nos fuimos muy satisfechos de la visita prometiéndole mi hijo a la doctora que en la próxima cita calcularía más tiempo de atención para deleitarse con todas las habilidades de su puta.

Desde entonces le pertenezco a mi hijo quien se encargó de iniciar conmigo un gran negocio de kinesiólogas venidas de todas partes del Perú asi como de nuestra lejana Colombia. Hizo un catálogo de nosotras: maduritas, jovencitas, rubias, morochas, flaquitas, llenitas, que publicitaba por internet y las redes sociales llegando a tener bastante acogida. Fuimos las primeras en brindar servicios A1 a empresarios y gente solvente para que puedan disfrutar de una buena dama de compañía quienes les cumplíamos todas sus fantasías sexuales. Con el tiempo me convertí en la líder de todas estas chicas y a la vez en una de las mujeres de mi hijo quien cada vez hacia crecer a su rentable negocio.

Hoy a mis 45 años vivo cómodamente en un país lejano pero que me permitió cumplir mis sueños, salir de la pobreza y convertirme en la kinesióloga colombiana más deseada por todos mis clientes.