Megaplaza

Los Olivos















































Kinesiologas Megaplaza es una manera muy común y caleta de llamar a las putas que deambulan en los alrededores del distrito de Los Olivos, en alrededores de este centro tan comercial que se llama megaplaza, un polo de desarrollo para Lima norte y para sus kinesiologas megaplaza, acontinuacion un relato que es la vivencia de cualquiera de estas estas kinesiologas megaplaza

Es la quinta vez que le doy la vuelta a toda la manzana del centro comercial. A pesar que ya los establecimientos del mega plaza empiezan a concluir con su jornada laboral la mía recién comienza. Tengo casi dos años recorriendo las cuadras 36, 37 y 38 de la avenida Alfredo Mendiola en mi categoría de kinesiólogas mega plaza olivos y noche a noche la competencia es más fuerte.

La calle está cada vez más dura, no solo debo enfrentarme todas las noches a los peligros de cruzarme con borrachos, fumones o pandilleros de la zona con deseos de abusarte sino que además debo compartir a los clientes con señoritas de 18 y 19 añitos dispuestas a complacer sus fantasías sexuales así como también con descarados travestis que ahora invaden nuestras cuadras de trabajo.

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Si hace un par de años el futuro se presentaba promisorio para las pocas trabajadoras sexuales que habíamos en ese entonces, hoy en día debemos lucharla si queremos llevar un pan a nuestra mesa. Y es que además de haberse incrementado la cantidad de kinesiólogas megaplaza callejeras de la zona, debemos incluir a las que ofrecen sus servicios por las páginas web y concretan sus encuentros en los hostales que abundan en todo el perímetro del mega plaza.

Y debo ser sincera, la competencia es muy desleal. Estas muchachitas hacen lo que sea por conseguir clientes. Ofrecen hacerles de todo a los ocasionales parroquianos que siempre deambulan por el lugar como escogiendo a su próxima kinesiologas megaplaza: trato de pareja, compañía sexual, satisfacer tus fantasías y deseos sexuales, trato de enamorados, caricias y besos, oral peladito y hasta sexo anal está incluido en sus servicios. Es no es lo más grave sino también sus precios que varían entre 20, 30, 40 soles por polvo. Y desde hace unos meses han entrado al juego los travestis quienes no solo te presentan un cuerpo todo siliconeado sino que además de cobrar barato te ahorran el gasto del cuarto del hostal al hacerlo en la vía publica. Definitivamente así no se puede competir.

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Recuerdo cuando llegue por primera vez de mi tierra, de rioja, el lugar no era la selva que es ahora. Antes éramos un grupo de kinesiólogas unidas, como hermanas y eso que había variedad de putas: habíamos debutante de 18 años, universitarias de pubis depilado, bella norteña de 19 años, yo de lindo rostro, piel blanquita y pechos naturales juguetes eróticos coqueta de 19 añitos en ese entonces. Hoy con dos años en el laburo las trasnochadas ya pasan factura. El recordar mis inicios en el distrito me trae a la mente como es que me volví puta (como todas las Kinesiologas Megaplaza) y aunque muy pocos lo crean todo empezó en mi nata rioja con las costumbres del lugar.

En mi familia y con mis amistades del caserío donde me crie tenemos una tradición que venía de muchísimos años atrás, esta consiste en que cada seis meses se elige a una mujer del caserío para hacer debutar a los hombres que recientemente habían cumplido la mayoría de edad en nuestra comunidad, así como también se designaba a un hombre de los que ya habían debutado para desflorar a las niñas de 15 años que empezaban así a convertirse en nuevas mujeres.

Para una ocasión yo fui la elegida de sacar de pito a los jóvenes que recién tramitaban su DNI y un primo mío haría lo propio con las quinceañeras debutantes. Se reunían a todos los vírgenes que cumplían con las condiciones de la tradición y se les indicaban quienes eran los elegidos que procederían a cumplir con quitarles su condición de puros. No se obligaba a nadie a pasar por este ritual, el que aceptara perdía su virginidad con la persona que le tocaba en esa fecha.

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Se acondicionaron dos cabañas de las que tenemos en el caserío, en una mi primo se quedó con 5 chiquillas y en la otra estaba yo algo nerviosa por lo que sería mi primera experiencia como una especie de prostituta “ad honorem”. En esa oportunidad habían 10 pulpines a quienes tenía la misión no solo de hacerles conocer el sexo sino que además de satisfacerlos sexualmente tenía que asegurarme de que la pasaran muy bien.

La cabaña tenía una especie de sala de espera, una mesa con sillas, televisión, un mueble tipo sofá y un baño. En el otro ambiente acondicionaron el cuarto en donde se prestaría como el lugar para cumplir con la ceremonia sexual para los nuevos hombres del caserío. Yo me preparaba para atenderlos a todos mientras ellos esperaban afuera ansiosos por penetrarme y hacerme sentir toda su masculinidad. Llegue con un traje nativo que me quedaba ceñido a mi bien formado cuerpo, llene de inciensos el cuarto y puse una luz baja para crear ambiente seductor.

Cuando salí estaban allí los muchachitos esperándome ansiosos, algunos se frotaban sus partes íntimas como auto estimulándose previo a nuestro encuentro. Entonces les deje una botella de ron y yonque en la mesa, les puse varios juegos de cartas para que jugaran mientras esperaban su turno y no se dejaran consumir por la desesperación. Volví a entrar a la habitación y seguía con mi preparación para recibir a mis ocasionales parejas, ellos eran los últimos en saber lo que les haría y yo era la última en saber que tanto sabían del asunto estos novatos. Me puse entonces una minifalda negra, una tanga transparente debajo, una blusa blanca de botones, sin brasier, tacones de tiras que me llegaban hasta las rodillas, me planche el cabello, realmente me veía muy puta.

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A las 10 de la noche abrí la puerta, al verme salir vestida como una kinesióloga  los muchachitos comenzaron a silbarme y a lanzarme piropos haciéndome saber su felicidad de que sea yo quien les haga experimentar su primera vez. Yo les agradecí los piropos y les dije que pase el primero. Entonces se puso de pie un muchachito alto, delgado, trigueño y bastante nervioso. Pasamos a la habitación, nos sentamos en la cama y nos servimos algo de tomar y entonces platicamos un poco.

-¿Qué sientes de venir a perder tu virginidad? – le pregunte curiosa.

-Es increíble. Tú eres una diosa. Eres muy bella.-me dijo con la voz entre cortada. Como con timidez.

-Gracias. Tú también eres muy lindo.-le dije dándole un beso en el cuello para que vaya sintiendo excitación.

-Yo estoy muy emocionado. Lo mejor es que es contigo, no sabes las muchas masturbadas que te he dedicado cada vez que te veía pasar por el caserío.- se deschavo el muchachito.

-Que delicia, me los imagino jalándosela y diciendo mi nombre.-le seguía calentando la cabeza para que me destrozara la conchita.

-Seguimos con la conversación entre coqueta y calentona pero notaba que ya estaba deseoso por poseerme, así es que decidí que era hora de empezar con la misión que me habían encomendado.

–Te explicaré las reglas, debes hacerme caso en todo lo que te diga. Puedes usar o no condón, puedes venirte adentro, pero si no usas condón te la tengo que lavar muy bien antes de empezar a chupártela y dejar que me la metas y me dejes toda la conchita de semen. Tú decides. Como sé que no vas a aguantar mucho tu eliges en que posición quieres que me ponga para que me penetres las veces que quieras. Puedes tocarme todo lo que quieras, me puedes pellizcar, besar, palmotear las nalgas pero no puedes morderme ni darme por el culo. Está claro?

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Decidió que lo mejor sería venirse afuera. Y que tenía ganas de cogerme en la pose de perrito. Entonces levante mi copa y le dije “salud” de un sorbo nos tomamos el trago que serví y nos desnudamos.

–Estas buenísima, dese que te conocí te desee, eres un sueño hecho realidad.-me decía jadeando de la excitación y me besaba desesperado como un bebe cuando conoce por primera vez la teta de su madre.

Le pedí entonces que me tocara y le enseñe cómo hacerlo. Después me agache y comencé a chuparle la pinga que ya la tenía durísima. Era de un tamaño aceptable y lo mejor de todo es que era gruesa y deliciosa. Mientras se la chupaba me empecé a excitar también por los gemidos que el muchachito lanzaba. Realmente lo estaba haciendo gozar.

-Sí…sigue así…que bien que lo chupas.-me decía muy excitado el muchacho.

Yo le chupaba lo mejor que podía, pero no quise exagerar, pues sabía que él ni los otros aguantarían, mi plan era chupárselas un poco, y después hacer que me la metieran.

–Bien es momento de que me la metas.- le dije mientras me ponía en cuatro como él lo deseaba.

–Que rico culo tienes…ya quiero metértela.-me dijo excitado.

–Puedes metérmelo y hacerlo como quieras pero recuerda que el culo no me lo puedes tocar.-le advertí.

Me puse con la cola parada y me acosté en la cama como esperando la embestida. Cogí su pene y luego de meterme los dedos como para ir haciéndome la idea me lo coloque en la boca de mi vagina y le dije “ya bebito…cáchame”. El muchacho no espero ni un segundo más después que se lo pedí y me la metió con fuerza. Su pinga como les dije era de un tamaño aceptable, ni muy grande ni muy pequeño pero lo interesante es que la tenía gruesa. Mientras lanzaba sus embestidas le pedí que se moviera, que le ponga ritmo al cache, que esto es como un baile en donde uno tiene que saber moverse al ritmo de su pareja. Como yo también me estaba excitando con las bombeadas que me propinaba el muchacho entonces le pedí que me acariciara las tetas, que me diera de palmadas en el culo, que me apretara contra la cama, que me jalara de los cabellos, truquitos que me harían volver loca y así lo hizo. Él se movía como un poseído y gemía bastante, me daba muy fuerte, estaba muy emocionado, su primera vez lo tenía loco, yo me dedique a disfrutar de todas las ganas que le ponía.

–Así bebito, dame duro, cáchame mi amor. – le decía buscando que se viniera pronto.

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Él se movía con más intensidad y de pronto me dijo que ya no aguantaba, entonces le dije que se saliera de mí y que se viniera en el vaso que estaba a un lado de la cama. Después de unas cuantas bombeadas mas así lo hizo. Casi lleno por completo el vaso y le dije que se lo llevara de recuerdo y que le avise al siguiente que pasara.

Entró entonces un morocho de mediana estatura con pinta de sadico, al verme acostada en la cama desnuda mientras recuperaba el aliento, se quitó muy rápido su ropa y se quiso tirar encima mio.

–Espera primero te la voy a mamar.- le dije como calmando sus ímpetus.

Le agarré la pinga y me la metí en la boca, era una belleza de buen tamaño, mi lengua pasaba por todos lados, él gemía y yo seguía chupando mientras él me agarro de la cabeza, y comenzó a cogerme por la boca. Después de unos minutos me la saque de la boca porque él no aguantaría mucho.

–Siempre que estás en el caserío me dan ganas de clavártela, de quitarte la ropa de puta que siempre usas y hacerte vibrar de placer.- me dijo excitándose.

–Que rico, espero que ahora lo hagas, que me hagas vibrar. En qué posición quieres hacérmelo?

–Quiero acostarme y que te sientes sobre mí.

-Muy bien, recuerda que no te puedes venir en mí, quiero que te vengas en ese vaso.

Se acostó, tome su pene duro como una piedra y sentándome me la metí toda, el dio un grito y espere un poco a que se acostumbrara a la sensación de placer que estaba sintiendo. Entonces comencé a moverme, subía y bajaba, él tenía los ojos cerrados, solo se dedicaba a dejarse hacer, a sentir todo el placer que mi vagina le daba a su pene virgen. Me moví de atrás a adelante, después comencé a brincar sobre él. Apenas le di unos cuantos brincos cuando sentí como su pinga se hinchaba que pensé que iba a reventar dentro de mí. Entonces el me detuvo, me la saco, tomó el vaso y echó su semen en él. Le pedí que llamara al siguiente.

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Entró entonces un vecino de la cabaña donde vivo, le tenía ganas porque era de porte atlético y carita de angelito.

–Hola, que buena estás, perdona que te lo diga pero que ganas que te he tenido desde hace un buen tiempo.- me dijo de entrada.

–Pues hoy es tu día, hoy seré tu primera vez.- le respondi acariciándole el cuerpo bien formado que tiene.

Sin mas que decir baje hasta su miembro y se la mamé, el gemía, me decía que era su puta favorita, yo chupaba todo desde la base hasta la punta, era una pinga normal, me gustaba estar chupándosela, sabía que ya había sido demasiado así que me la saque.

-¿Cómo quieres que sea tu primera vez?

–De patitas al hombro.-me dijo el muchacho avezado.

Nos acomodamos para que me cachara de esa manera, le dije como tenia que moverse, él lo hacía muy rápido, estaba muy excitado, entraba y salía de mi conchita, yo empecé a gritar con él, sentía como me llegaba muy adentro.

–Así…métemela toda, que rica pinga tienes…lléname toda mi amor, soy tu puta.-le dije excitadísima con sus embestidas endiabladas.

Él estaba por acabar y le pedí que lo hiciera en el vaso y lo echo ahí. Ya era el tercer muchachito que me comía y sentía que tenía cuerpo para aguantar sin problemas. Le pedí que llamara al siguiente.

Entro entonces un muchacho robusto, parecía un toro y note que lo tenía muy grande y grueso.

–Hasta que por fin, siempre quise que fueras mi mujer.-me dijo el muchacho.

–Pues hoy seré toda tuya, hoy te voy a quitar lo virgen.

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Se acercó a mí y comenzó a agarrarme el culo.

–Que delicioso culo tienes…dan ganas de morderlo.

–Si quieres puedes darle de palmadas pero no morderlo.

–No te preocupes que me desquitare cuando te la meta toda.

–Te gustaría penetrarme de una vez, empieza ahora muchachito que estoy mojadita.

–Que culo tienes, jamás puedo dejar de vértelo, soñaba con tocarlo.

–Tócamelo todo lo que quieras pero recuerda que por ahí no podrás metérmelo.

Lo desnude y al ver su pinga quede maravillada, era muy larga y muy gruesa, me agache y comencé a chupársela, con mi lengua dibujaba sus venas.

–wow que bien me la chupas.

Comencé a chuparle la cabeza, el gemía muy fuerte, me la saque para que no se viniera.

–Te gusta cómo te la mamo?.

–Sí, eres la mejor.

-¿Cómo quieres hacérmelo?

–De perrito.

Me puse en cuatro, él se puso atrás de mí y me la metió toda.

-Aaaahhhhh muchachito, que pinga deliciosa tienes, como me llenas.

–Te gusta perrita? Pues ahora te voy a hacer gritar de placer.

–Dame duro, hazme tu mujer, la quiero toda adentro mio.

Él se movía muy rápido, yo ya estaba muy excitada, ya eran cuatro las pingas que entraban en mí, pero esta era la que más me hizo gozar, no aguante más y me vine riquísimo.

–Me vengo, en tu primera vez hiciste venir a tu puta.

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Él seguía moviéndose como un motor recién afinado, cuando empezó a gemir más fuerte y a moverse para todos lados, le dije entonces de lo excitada que estaba que se viniera en mi boca. Me lo saco de la conchita y me lo metió en la boca y tras unos cuantos movimientos me trague su rica leche. Fue un polvo maravilloso, lo disfrute demasiado. Le pedí que me esperara unos minutos para recuperarme y cuando ya estuve bien le pedí que llamara al siguiente.

Entró entonces un muchacho que me invito a su fiesta de promocion.

-Hola desde que te conocí en la fiesta has sido mi más grande fantasía, he soñado con cacharte, con tocar tus nalgas y tus tetas.

–Pues ven y tócame.

Tocaba cada parte de mi cuerpo, jugaba con mis pezones, los chupó, me mamo las tetas. Lo desnudé, su miembro era normal, me puse a mamársela, la metía y la sacaba de mi boca, yo apretaba mis labios para darle más placer, el gemía, me decía que yo era su puta como cualquier kinesiologas megaplaza. Sentí como se iba hinchando su pene, me la saque, lo deje que respirara un poco, para que pudiera metérmela  un rato.

-¿Cómo me quieres hacerme gozar?

–Me siento en la cama y te pones sobre mí.

–Que rico así me va a entrar bien adentro.

Se sentó, el temblaba.

–Tranquilo mi amor, solo disfruta, quiero ser tu puta, dame bien rico si?.

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Tome su pinga y me fui sentando sobre ella, él no se movió, comenzó a chuparme las tetas, yo lo tomé de la cabeza quería que me chupara más, me estaba dando mucho placer, su lengua daba pequeños golpes a mis pezones.

–Así que rico me chupas las tetas.

Yo comencé a cabalgarlo, el me agarró las nalgas y me ayudaba a subir y a bajar, yo sentía como entraba muy profundo en mí, metí mi mano entre nosotros para acariciar mi clítoris, así llegué muy rápido al orgasmo.

–Sí, me vengo, me vengo mi cachero.

Él al sentir mis jugos mojando su pinga comenzó a gritar que se venía, me quite de encima, tomé su verga y la apunte al vaso, dejo toda su leche ahí.

Al terminar con el muchacho le pedí que llamara al siguiente. Así fueron pasando uno por uno. Hasta que termine de atender a los 10 muchachitos. Eran casi las 5 de la mañana y había entrado en razón de que me había pasado toda la noche tirando. En verdad la pase muy bien con los debutante así es que al terminar con el último le pedí que les dijera a los demás que pasaran todos al cuarto. Entonces una vez con los doce en mi habitación, yo estaba sentada en la cama desnuda y exhausta, les pedí que pusieran sus vasos de semen en la mesa que tenía cerca.

-Cada uno de ustedes vertió su lechita en ese vaso y ahora me las tomaré para que vean que soy una buena Kinesiologas Megaplaza.

Tomé el vaso de cada uno y comencé a beberme toda la leche. Ellos aplaudían, gritaban. Cuando me las acabé metí mis dedos al vaso y jalé lo que quedaba pegado y también me lo trague. Revise el reloj eran mas de las 5 y note que todos tenían la pinga parada.

-¿Creen que yo merezca algo especial de ustedes, después de haberlos hecho gozar?-les dije coquetamente.

Todo contestaron que sí.

–Entonces quiero que se masturben y se vengan en mi cara.

Ellos comenzaron a jalársela, uno a uno se vinieron en mi cara, al final mi cara estaba llena de semen de todos los sabores y texturas. Les pedi que me tomaran unas fotos con mi cámara. Luego se despidieron y yo me di un duchazo para finalmente ir a descansar.

Al siguiente día en mi casa, revisaba las fotos que me tomaron, la que más me gusto la imprimí. Hoy la tengo de recuerdo en mi cartera que me acompaña todas las noches en las peligrosas calles del mega plaza y que me hacen recordar cómo es que me hice una kinesiologa Megaplaza. Y es que eso es lo que soy y siempre fui, una mujer que le gusta el sexo y le encanta dar placer a los hombres.

Antes de buscar chicas que les llaman kinesiologas Megaplaza, recuerda que tienen una historia y no por que la gente las llame en este nombre que oculta su oficio, no dejan de ser unos seres humanos, las Kinesiologas Megaplaza son parte de esta diversidad de problemas de la ciudad, las Kinesiologas Megaplaza ejercen este oficio para sacar adelante a sus familias, las Kinesiologas Megaplaza son muchas las que sostienen los hogares, pero es el estado o la autoridad las que no les da proteccion y las obriga a ejercer este oficio en la sombra, las Kinesiologas Megaplaza son de dia o en familia como todas, y seguramente muchos tenemos unas Kinesiologas Megaplaza de vecinas o amigas de universidad y no lo sabemos, pero eso no las hace menos seres humanos, las Kinesiologas Megaplaza deben ser respetadas y comprendidas.