SAN JUAN DE LURIGANCHO

Dicen que lo “bueno se hace esperar” y que cuando uno menos lo espera las cosas se dan por caprichos del destino. Desde siempre he vivido en el distrito más grande de Lima como lo es San Juan Lurigancho. Toda mi niñez y adolescencia la pase en las calles populosas de zarate y me desarrolle como la mayoría de muchachos del barrio: de pequeños jugando escondidas, bata Lima, mundo, fulbito, carnavales, entre otros entretenimientos. De mas jóvenes con los muchachos lo único que nos apasionaba era el futbol, las fiestas, las cervezas y por supuesto las mujeres.

Kinesiologas sjl

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Sin embargo nunca se me dio por inclinar mis preferencias o hobbies al atrayente mundo de las kinesiologas san Juan que además se desarrollaba muy al acceso de nosotros sin saberlo. Cuando estaba en el colegio escuchaba comentarios de los alumnos más grandes, pero siempre lo manejaban con perfil bajo ya que por ese entonces aun era un tema tabú. Sin embargo con el pasar de los años el negocio de la prostitución en el distrito se hizo muy común y rentable para estas bellas kinesiologas que cada vez más se multiplicaban para deleite de sus emocionados clientes y devotos.

Sin embargo fue hasta después de que termine la universidad que pude conocer desde adentro este fascinante mundo del puterio de alto vuelo. Y no precisamente en mi distrito y con mis amigos de barrio, sino en mi primer trabajo como profesional y con los compañeros de oficina de quien pensaba eran personas serias y de casa, pero como bien dicen “las apariencias engañan”. Así fue que me inicie como casero de las chicas malas, las de a pie, de chongo y hasta las que atienden en sus departamentos o te visitan en hostales de la zona previo acuerdo telefónico.

Mi iniciación en el mundo de los chongos fue hace unos cinco años atrás con apenas 23 abriles encima y además tenía pocos meses de haber firmado contrato con uno de los estudios de abogados más renombrados de la ciudad. En ese entonces mi oficina se encontraba en el centro de Lima y tenía como compañeros de trabajo a personas maduras por así decirlo y con familias ya asentadas. Al ingresar a laborar en esa oficina me sentía extraño ya que era mi primer trabajo y no estaba acostumbrado a relacionarme con personas que me doblaban la edad. Sin embargo poco a poco me fui adaptando. Con el correr de los días y con la llegada de los cumpleaños, los aniversarios de las supervisiones entre otras reuniones que se programaban a menudo me fui ganando la simpatía de los muchachones de la chamba.

Era común que surgiera alguna ocasión propicia para ir con la mancha de la oficina a algún lugar para cenar y brindar con unos tragos. Sin embargo esa tarde ellos estaban organizando una “expedición” donde las chicas malas. Muy sigilosamente fueron asegurando a los que participarían de dicha salida. Yo por supuesto que confirme mi asistencia ya que no sabía con exactitud a donde iríamos. Mientras avanzaba la hora en el trabajo continuaba el murmuro, hasta que por fin llego la hora de retirarnos. Nos fuimos en el auto de unos de los chicos y nadie me comento donde seria nuestro destino. Llegamos al puente huachipa y entonces nos encaminamos por una trocha de tierra y poca iluminación. Luego de unos minutos de incomodo viaje llegamos a un local con luces de colores y una cochera inmensa. Era la casa de las kinesiólogas más solicitadas del momento. Entramos y disfrutamos de la vista: pasillos llenos de cuartos y chicas de exuberantes cuerpos y diminutas ropas. Ese dia me quede en shock, no me creía lo que estaba haciendo: pasearme por los ambientes de ese antro y mirando a las chicas como si fueran mercadería que podría adquirir luego de negociar el precio. Sin embargo debo reconocer que esa noche no hice nada, solo me dedique a tomar con mis amigos y mirar los bellos cuerpos de las chicas que se exhibían sin ninguna objeción ante la vista de los voraces hombres que ahí se paseaban.

putas sjl

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Esa noche me quede hasta que cerraran el local con dos de mis amigos. Cerca a las 3 de la mañana estaban desalojando a los pocos parroquianos que quedábamos en el local y entonces uno de los gorilones de seguridad nos dijo que en el segundo piso estaba la zona vip atendiendo hasta las 7 de la mañana. Entonces subimos a dar una miradita y comprobamos que ahí estaban solo chicas selectas: eran cerca de 5 kinesiólogas dueñas de unos cuerpos deliciosos: piernas gordas, trasero durito y pechos redondos además de unas caritas de modelo que enamoraban al sonreír. Cuando nos retiramos yo iba pensando en ir por mi cuenta en una próxima oportunidad, por eso trate de recordar algún detalle del acceso para no perderme.

A la semana volví con mis amigos del barrio y entonces ahí si tuve mi debut oficial con las putas de ese conocido chongo limeño. Luego de dar más vueltas por los pasillos me incline por una morocha de mediana estatura de un derrier y unos senos de campeonato: abultados y apetecibles al ojo masculino. Se llamaba “dorita” y me dijo que me haría de todo, que se dejaría hacer de todo también, incluso me prometió besos y caricias además de un oral peladito. Lo que si  no me ofreció fue el culito, me dijo que ella no lo hacía por ahí porque le dolía mucho. Estaba entre tomar su servicio o darme unas vueltas mas, no me decidía, entonces cuando le dije “voy a darme una vuelta y regreso” ella me dijo que era un sapo más, que ese local estaba lleno de puro “sapo pajero”. Entonces la cogí fuerte de la mano y le dije “yo no soy pajero” y entre a la habitación con ella.

Lo que ocurrió allí adentro fue simplemente memorable: la puta me dio de besos por mi cuello y me fue abriendo la camisa succionando mis tetillas y besando mis pectorales (cosa que me puso muy caliente). Luego me bailo mientras se quitaba la poca ropa que tenia puesta y se me pegaba demasiado. Cuando quedo totalmente desnuda y seguíamos bailando me dijo “que rico que hueles bebe”. Me sorprendió su comentario ya que en realidad era mi perfume de diario y entonces le respondí “gracias, pero estarás acostumbrada a oler buenas fragancias”. Ella entonces se echo a reír y luego de calmarse me comento que muy pocos eran los clientes que llegaban aseados o apestando delicioso como yo. Me dijo incluso que sentía deseos de devorarme y que así daban ganas de tirar. Luego de decirme eso se metió mi miembro en la boca y comenzó con una mamada que me dejo sin aliento. Jamás me habían hecho un oral tan intenso, con tantas ganas, con tanto placer al hacerlo.

Luego de darle como quise a “dorita” nos pusimos a conversar un poco mientras nos íbamos vistiendo. Ella también se puso su ropa de salida ya que me dijo que conmigo cerraba el turno. Me conto que solo iba ese chongo los fines de semana, ya que generalmente atiende durante semana en su departamento en san juan de Lurigancho. Casi se me cae la boca de la sorpresa: era del distrito donde me crie. Me dijo que publicaba en las páginas web de las más reconocidas agencias de kinesiólogas de la ciudad y además en los principales diarios de circulación nacional. Me enseño incluso en su celular algunas de sus publicaciones: “Hola soy Daniela 18 años, joven universitaria con necesidades económicas y deseosa de brindarte mis caricias y compañía sexual.  Atiendo en la comodidad de mi departamento por el metro de la hacienda sjl. Adjunto 3 fotos, hola soy la misma de las imágenes”. Luego de ver su anuncio le dije “pero tú no eres Daniela y no tienes pinta de tener 18 años”, ella entonces riéndose me respondió “nunca te creas todo lo que publican las kinesiólogas san juan Lurigancho, a veces inventamos cosas para causar el morbo de los parroquianos. El nombre varía dependiendo la publicación. Aquí en el chongo por ejemplo soy conocida como “dorita”, en esta agencia me conocen como “Daniela”, el nombre cambia pero la puta es la misma y el servicio que brindo es lo que no va a variar” dijo guiñándome el ojo de manera coquetona. Después de intercambiar números nos despedimos, me dio un beso en mi mejilla que cogió medio labio lo que me puso bien arrecho que por poco le vuelvo a quitar la ropa para tirármela de nuevo, pero pensé en mis amigos que probablemente me estarían buscando allá afuera, así es que me fui de su habitación.

escorts sjl

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Luego de esa noche mis visitas a los chongos de todo lima fueron casi semanales. Prefería ir a gastar mis monedas en estos lugares que salir a fiestas con mis amigos o invitar a alguna chica a salir por ahí. Es decir me había vuelto un parroquiano mas. Conocí entonces todos los trucos que las kinesiólogas tenían al momento de realizar el acto sexual con la finalidad de que su cliente terminara lo antes posible. Les caía tan bien a las escorts de turno que siempre terminábamos conversando como viejos amigos y me daban algunos secretos que aplicaba como buen alumno en mi siguiente encuentro con una de las kinesiólogas san Juan Lurigancho. Además de darme los tips en el arte amatorio las chicas me dateaban la dirección de los lugares caletas en donde atendían cuando no se encontraban en ese prostíbulo. Así llegue a los lugares menos pensados como hoteles en cuyo interior se paseaban por todos los pisos las chicas en diminutas prendas a la espera de que algún parroquiano se animara a llevarlas a la habitación que estaba lista para ser testigo del servicio de las diosas del sexo.

Me di cuenta que esto de ser caserito de las kines era un arma de doble filo, ya que uno termina encariñándose con ellas. Finalmente ellas son aves de paso y están siempre rotando de chongo en chongo, viajando incluso a provincias por temporadas para llevar su experiencia a los asentamientos mineros más alejados dentro del país. A algunas chicas les perdía el rastro y no volvía a saber de ellas. Entonces era momento de conocer nuevas trabajadoras sexuales y también nuevos puntos de encuentro. Se volvió en un pasatiempo muy entretenido y placentero. Al menos para mí lo fue. Probé de todas las putas habidas y por haber en la ciudad. Mi distrito me lo recorrí de punta a punta en busca de los nuevos locales que aperturaban cada cierto tiempo, así como las zonas donde se paseaban muy campantes las chicas malas. Mis amigos ya ni me pasaban la voz para alguna reunión del barrio, me había vuelto un vicioso de las putas y no tenía el menor deseo de salir de ese mundo de placeres sexuales.

Y me atrapo la tecnología también. Resulta que un día en pleno verano tenía unas ganas locas de tirarme un
buen polvo con una chica de la calle para lo cual me aloje en uno de los mejores hostales del centro de Lima y decidí llamar a las chicas que se promocionan como kinesiólogas o masajistas en el internet, es así que llame a varios números indagando precios y las formas de las señoritas hasta que decidí por una
agencia de nombre “Coquetas vips” que prometieron enviarme una chica algo llenita pero sin barriga y
de excelente trato. Impacientemente la espere en el cuarto y hasta comencé a mirar el reloj con más desesperación aun. Los minutos pasaban lentos y la kine no llegaba, así es que decidí llamar a la agencia y
cancelar a la chica.

lolitas sjl

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Acto seguido volví a ingresar al buscador de internet para elegir a una nueva puta que anunciara sus servicio, entonces escogí uno que decía “señorita blanquita hace tu fantasía realidad”, su nombre de batalla era Aracelly, me metí al jacuzzi que en ese momento ya hervía sin
haber sido utilizado, para esperar a la nueva chica.

Transcurrieron como veinte minutos desde la última llamada y
llaman desde la recepción del hotel para comunicarme que la señorita Yahaira había llegado, acto seguido pedí que la dejaran pasar. Una vez en la habitación me pude percatar que no era una chica jovencita sino más bien parecía tener entre 25 y 30 años. Le pregunte quien la mandaba y me respondió que “Coquetas vips”, entonces yo le dije que se podía retirar porque yo ya había cancelado el servicio por la demora y ella me replico casi al instante “te gusta el sexo oral?”. “Claro que si, a quien no?” le respondí.

Entonces déjame darte una muestra y si después de esto no
estas conforme me voy sin cobrarte nada. La observe detenidamente  y dije dentro de mi “tiene buenas tetas y nada más…
pero un buena mamada no le viene mal a nadie”. Entonces le indique que tenía unos minutos para intentar convencerme antes que llegue mi nueva puta. Me bajo el pantalón y me comenzó a realizar una de las
mejores mamadas que he tenido en mi vida puteril, por lo que le dije que se quedara. Nos metimos al agua y a los cinco minutos cuando ya habíamos empezado a utilizar el jacuzzi llamaron de la recepción para decir que Aracelly había llegado. Entonces le comente a Yahaira que me diera un minuto para despacharla, pero me detuvo diciéndome: No te gustaría hacerlo con las dos?.

Podría ser pero a mí me gustaría ver un poco de lesbianismo
le dije. Entonces Yahaira me dijo “tendrás un buen show lésbico, te encantara como le comeré la
conchita a esa nena y veras como se retorcerá de placer al probar lo que es bueno”. Yo le dije eso me excita y recibí un mordisco de su parte en mis bolas que me estremeció. Luego se volvió a tragar mi pinga y me dijo déjala
entrar que la vamos a convencer.

A los pocos segundos Aracelly tocaba la puerta del cuarto la
cual abrí, y entonces entro ella una chica de tez clara de mediana estatura de muy buenos pechos y que a lo mucho debería tener sus 18 añitos. Eso si
se le veía de mucha más clase social que Yahaira.

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-Hola cómo te llamas – le dijo Yahaira.

-Aracelly y tú? – contesto ella.

-Soy Yahaira, que gusto.

-Veo que están acompañados así es que será mejor que me des para mi taxi y me voy – me dijo la mocosa.

-Pero porque te vas a ir, te puedes quedar y jugaremos juntas
y además todos experimentaremos cosas nuevas dijo Yahaira.

-Eso tiene una tarifa especial y además eso nunca lo he hecho
dijo Aracelly algo desconcertada.

-Mira -le dijo Yahaira- tu empieza a hacerlo con el y yo me
introduzco en el juego te parece? Si te incomoda me detengo. Ella acepto ya que el dinero que iba a recibir no era poco.

Entonces Yahaira le pide a la chibola que se pele todita, que quede como vino al mundo y así pudimos ver que la anatomía de Aracelly era casi perfecta. No había razón ya de esperar más, así es que comenzamos con los besos y luego las caricias hasta que terminamos haciendo un 69 en el mismo piso.

Luego entramos los tres al jacuzzi y es allí donde Yahaira
comenzó a mordisquear los lóbulos de las orejas de Aracelly para luego empezar a
chupar su tetas, mientras yo la bombeaba con todas mis fuerzas y la chibola no puso objeción alguna, hasta que tuve el primer orgasmo dentro de las entrañas de ella mientras me comía sus tetas y Yahaira se comía su culito.

Nos tiramos los tres juntos a ver la tele en la cama y después de
treinta minutos Yahaira le comenzó a chupar la conchita a Aracelly, quien comenzó a jadear, esta escena hizo que mi pene vuelva a tomar vida y dentro de
unos minutos comencé a meterle el dedo por el ano a la bebita quien se negó primero, pero conforme pasaron los minutos comenzó a jadear de la excitación por la lamida que le metía Yahaira y el masaje al ano que le aplicaba yo, cuando estuvo dilatada decidí meterle la pinga por atrás y cuán grande fue mi sorpresa
cuando Yahaira me dijo que quería hacerme sexo oral después de que penetrara el culo de Aracelly.

Así fue. Una vez terminado el mete y saca, Yahaira me retiro el
condón y se tomo los chorros de leche que brotaban de mi pene, para acto seguido darle un beso en la boca a Aracelly e intercambiar mis fluidos.

Como no podíamos terminar así nos metimos en el
inmenso jacuzzi los tres y continuamos fantaseando hasta que Aracelly pregunto si lo podíamos hacer hacer en el agua y Yahaira rápidamente respondio positivamente.

Aracelly ingreso primero al agua y Yahaira me pidió que la ayude a que la chibola le haga sexo oral ya que “me vuelve loca esa chiquilla”. Encantado te ayudo le respondí.

-Aracelly ahora te toca complacernos – le dije – deberás chuparle
su conchita a Yahaira. Primero lo pensó dudosa, pero después pareció toda una profesional haciéndolo.

-Te gusta así Yahaira? mas arriba o mas abajo? – decía Aracelly
mientras yo observaba el panorama totalmente excitado.

Después de eso las chicas tuvieron que retirarse porque se
habían excedido del tiempo contratado y corrían el riego de ser multadas por su agencia, pero sin duda alguna fue una experiencia inolvidable que algún día pienso repetir.

Ahora tengo 28 años y mucha experiencia en este campo de las kinesiólogas, debo reconocer que esto me ha alejado de mis amistades de infancia quienes ya no ven en mi al chico con el que salían a todos lados, con quien toneaban, con quien se quedaban hasta tarde en las esquinas conversando o cheleando. A mis amigos los cambie por las putas del distrito, por las kines que anuncian en internet y van a donde tu les indiques, por las chicas del chongo que te esperan listas para regalarte placer a cambio de un apoyo económico. A mis amigos los cambie pero a mis chicas no las cambio por nada del mundo. Creo sin temor a equivocarme que moriré siendo un burdelero, un vicioso de los placeres que solo estas profesionales te pueden entregar. Además siempre se paran renovando y su belleza nunca pasara de moda.