Surco

Miraflores














Kinesiologas Surco nunca pensé ser una de ellas, desde muy pequeña he vivido en el distrito de Surco y podría decir que conozco de cabo a rabo cada una de sus calles y parques. Mis padres inmigrantes como muchos del distrito se instalaron en la urbanización san Roque muy cerca del ovalo higuereta cuando no era el gran monstro comercial que es ahora. El barrio era uno de los más tranquilos del distrito pero la actualidad es muy distinta.

Y no lo digo solo por el crecimiento comercial y económico de la zona, sino porque de un tiempo a esta parte las calles de mi urbanización se han visto pobladas de kinesiologas que aparecen cuando la noche cae para ofrecer a los ávidos parroquianos que deambulan por ahí sus servicios que incluyen compañía intima, salidas por la ciudad y cumplir todas tus fantasías. Cada vez que me cruzaba con alguna de estas señoritas de 19 o 20 años frente al parque de mi domicilio era como verme en un espejo del tiempo ya que hoy  tengo casi la misma edad que ellas y hago exactamente lo mismo todas las noches: andar por allí brindando mi compañía sexual a caballeros educados a cambio de una ayuda económica.

KINESIOLOGAS SURCO

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Aún era una niña es cierto cuando me intereso este negocio. La primera vez, no resulta sencillo como muchos pueden imaginar, no es como cuando lo haces con tu novio o con alguno de tus primos que siempre están calientes. Un día ves una película y entonces entiendes que tienes que cobrar por hacerlo, eso es lo que hacen las putas y a mí me gusta el intercambio, por supuesto que  esperas a tus clientes en un bar o por lo general en una calle un tanto oscura, no importa si hace frío o llueve, una lleva su mini falda roja y botas, nos vemos vulgares por donde le busques, pero ese es  el atuendo, sino te confunden y entonces no tienes éxito. Sin duda soñamos: creemos que un día vendrá el chico rico que se va a enamorar de nosotras y nos va a sacar de esta vida miserable, aunque eso de miserable no es por el dinero, que hasta eso se gana muy bien. Lo miserable es que nunca, pero nunca, nunca debes dar besos en la boca, esa es la regla, no se quien lo dijo por primera vez, pero así se maneja este negocio y una no puede hacer nada para cambiarlo. Las putas de Surco o kinesiologas Surco tenemos corazón. Quizá no debemos besar en la boca para no enamorarnos, pues por allí entra también el amor, a poco pensabas que nada más por los ojos. El maquillaje es muy importante, aunque sin unas buenas tetas no eres nada, no existe la demanda y entre más grandes son, más te buscan, también la peluca es esencial, pues te da personalidad. Todas somos buenas mujeres, putas, kinesiologas Surco, pero buenas mujeres, tenemos sueños, aunque siempre nos preocupa el sobrevivir y una vez que lo logras, entonces como todo persona: aspiramos a la felicidad. Lo que hacemos es un trabajo, una forma  más de ganarse el dinero.

El toparme con ellas prácticamente a diario, en las noches luego de llegar de la universidad o en las mañanas muy temprano cuando salía para iniciar un nuevo día hizo que me interesara como seria estar en el pellejo de estas kinesiologas Surco. Entonces me ponía a observarlas al milímetro, como vestían, como caminaban, sus poses para enganchar a algún parroquiano, hasta como se ofrecían a ellos y sus diálogos antes de iniciar un encuentro sexual. “Hola mi amor, soy una linda kinesióloga de 20 años complaciente y cariñosa dispuesta a ofrecerte compañía sexual, trato de pareja oral peladito y doy la colita a cambio de tu ayuda económica”. Esa era el mensaje más sonado por estas chicas quienes además de hermosas tenían que brindar al cliente la seguridad de que con ellas la pasarían de lo mejor.

KINESIOLOGAS SURCO

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No sé si yo empezaba a identificarme con estas prácticas o si es que en el interior, en el fondo de todas las mujeres existe en secreto un morboso pensamiento, que es el saber lo que sienten las prostitutas de la calle al estar con varios hombres diferentes y que te paguen por tener sexo. Yo siempre he tenido una vida sexual muy activa y satisfecha, pero desde hacía unos días me picaba ese bichito de saber lo que se siente que desconocidos te paguen por darles placer, es decir lo que siente una puta surco, como dicen por ahy kinesiologas Surco o san Juan de Miraflores. Y esos pensamientos venían siempre a mi mente cada vez que pasaba por alguna zona donde había prostitución, entonces veía a esas mujeres, en las calles ofreciendo sus servicios a los hombres que circulaban por la zona. Imaginar que eso les sucedía todos los días me excitaba de una forma extraña pero deliciosa.

Una tarde cuando regresaba a mi casa de visitar a mis tíos, venia en un taxi y al pasar por las calles cercanas a mi destino pude verlas dando vueltas por ahí con diminutas prendas y pintadas de tal forma que se identificaban plenamente como las kinesiólogas del distrito. Entonces fingí sentirme indignada y le comente al taxista que eso no debía de estar pasando en las calles del distrito. El conductor entonces me dijo que era normal esa práctica, que las prostitutas se ganaban la vida así y nada las podría cambiar. Entonces la charla se volvió interesante toda vez que el señor me dio los pormenores de los servicios de estas señoritas como por ejemplo cuanto cobraban, como buscan a sus clientes y demás detalles. Cuando llegamos a mi casa me sentía tan excitada que me metí rápido a mi habitación y me masturbe pensando en que yo era una prostituta de la calle complaciendo a mis clientes. Tuve un orgasmo tan intenso que me prometí a mi misma que sería una fantasía que tenía que experimentar pronto para poder sentirme tranquila. Decidí que sería el próximo fin de semana si o si en que me convertiría en la nueva kinesióloga de mi distrito y regalaría mucho placer a mis exigentes acompañantes.

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Los días previos al fin de semana me encontraba muy ansiosa, inclusive tenía dificultades para dormir pensando en lo que me iba a convertir. No era prejuiciosa, simplemente en su debido momento me parecía mal que estas chicas estén por el distrito dando vueltas y regalándose al mejor postor. Sin embargo al momento que me puse a observarlas para conocerlas desde dentro, situándome en sus lugares, conversando con ellas, conociendo sus historias y sabiendo de sus necesidades y su lucha por tratar de salir de ese mundo al que llegaron sin quererlo. Hay otras en cambio que estaban ahí, como es mi caso, por voluntad propia, porque son adictas al sexo y porque disfrutan haciéndolo y regalando placer a sus amantes. Sobre todo eso fue lo que me motivo a tomar la decisión de ser la nueva puta el distrito dentro de estas kinesiologas surco: la finalidad de toda kinesióloga debe ser el satisfacer a sus clientes.  Y bueno al fin llego el día sábado y como a eso de las 10 de la noche me empecé a arreglar de manera que me viera como una de esas prostitutas de la calle.

Unos días antes había ido de compras al centro comercial y conseguí lencería de la más putona que encontré. Entonces me hice de unas ropas interiores que los clientes de solo verlas se volverían loco y les darían ganas de clavarme con todo y trusa. Adicionalmente compre unos trajes sexuales por si alguno de mis parroquianos tenía algunas de esas fantasías en donde te piden que te caracterices ya sea de colegiala, doctora, policía o de diablita sexual. En esta oportunidad conseguí el disfraz de colegiala ya con el pasar de los meses completaría la colección para el deleite de mis admiradores y fieles seguidores. Mientras me alistaba para iniciar con mi faceta de kinesióloga, me empecé a excitar de una forma muy extraña. Como era una noche calurosa me vestí muy ligera de ropa y me puse mucho maquillaje. Elegí un vestido negro muy ceñido a mi cuerpo y de un material tipo brilloso, como las vedettes. Estaba como yo quería realmente verme: como una diosa, que provoque el deseo de mis parroquianos y sobre todo que de la sensación de que era una puta con gusto, como las kinesiologas Surco mas destacadas, porque así lo quería yo y no tenía que sentirme mal ni muchos menos agachar la cabeza. Entonces tome un taxi que me dejo a unas cuadras y me dirigí caminando hacia la calle donde estaban todas las prostitutas del distrito. Entonces al llegar enseguida me rodearon tres de ellas y me dijeron que ahí no me podía quedar porque era “su zona” de chamba, entonces les dije que solo sería por esta noche, que no fueran malas y me dejaran trabajar solo por hoy, después de estar discutiendo un rato dijeron que estaba bien si les pasaba una parte de lo que yo ganase. Yo acepte y les dije que si. Las chicas me veían de forma extraña, tal vez les sorprendía que alguien como yo estuviera prostituyéndose en la calle.

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Estaba muy excitada de sentirme una más de esas putas callejeras esperando que algún caballero exigente se acercara a pedirme mis servicios. Pasaban los minutos y los posibles clientes pasaban por mi lado mirándome de pies a cabeza desnudándome prácticamente con la mirada pero sin animarse a decirme palabra alguna. Les arrechaba ver a una puta de cerca, apreciar sus curvas, su bello rostro, que una les sonría con lujuria y oler la fragancia que emanaba a unos metros de mí. Hasta que al fin llego mi primer cliente, era un tipo viejo y feo pero el único que se animó a negociar conmigo. Me pregunto cuánto le cobraba por solo una mamada, entonces le dije que 20 soles y él me dijo que estaba muy elevada de precio, “pero me gustas mucho y te lo voy a pagar”. Entonces con muchos nervios y con gran excitación me subí a su auto y le pregunte a donde iríamos. Él se rió y dijo que a ningún lado, que se lo chupara en el auto. Busco un lugar oscuro y se estaciono, entonces se bajó el cierre de su pantalón, saco su pene, me tomo por la cabeza y me la bajo hasta donde se encontraba su enorme miembro. Yo primero le empecé a pasar mi lengua por su glande, estuve así por unos minutos. Después me la metí toda y se la empecé a mamar mientras le acariciaba sus testículos, pero solo duro unos instantes y me dijo no quiero mancharme así que trágatelo todo. Al terminar de decir esto mi boca se llenó de abundante semen. Estaba tan excitada de sentirme una kinesiologa surco que llegue a tener un orgasmo y me trague el semen que tenía en mi boca y seguí succionando su miembro hasta que quedo totalmente flácido y sin restos de leche.

Una vez satisfecho el tío me fue a dejar al lugar donde me había encontrado. Al llegar a mi esquina me esperaban las dueñas del territorio y tuve que repartir mi dinero con ellas para que me siguieran dando chance de trabajar. No pasó mucho tiempo y se detuvo un auto cerca de mi posición, era una pareja de esposos. Él me pregunto cuanto les cobraba por atenderlos a ambos y les dije que seria 150 soles. Se miraron con ternura y sin decir nada me abrieron la puerta, bajo la mujer del auto y me dijo que entrara en la parte delantera en medio de ellos. Entonces ya adentro la mujer, me metió la mano entre mis piernas y me empezó a masturbar suavemente yo solo me dejaba. Me estuvo masturbando durante todo el camino. Llegamos a unos departamentos y entramos, fuimos a una habitación nos desnudamos los tres y ella se recostó. El me empujó hacia ella y le empecé a chupar su clítoris mientras ella le mamaba la pieza a él. Después de un rato cambiamos de posición, ahora él la penetraba y me dijo que me sentara en la cara de ella. Así lo hice y me empezó a chupar deliciosamente.

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Así estuvimos largo rato cambiando de posiciones, tiempo en el cual llegue a tener dos orgasmos, hasta que el señor estuvo a punto de acabar. Nos ordenó que nos pusiéramos las dos hincadas de frente a su pene con la boca abierta y lanzo abundantes chorros de semen en nuestros labios. Las dos lamíamos su miembro aun excitado e íbamos sintiendo como cada vez se hacía menos dura su pinga. Terminamos con un gran beso, entre ella y yo, compartiendo el poco semen que nos quedaba en nuestras bocas y caras. Me fueron a dejar a donde me habían encontrado y de nuevo repartí parte de mis ganancias con las demás.

Al poco rato llego una camioneta con 4 tipos jóvenes dentro. Se acercaron hacia mí, y me preguntaron qué cuanto les cobraría por una fiestecita privada, entonces les pedí 200 soles (50 soles por cabeza). Me dijeron que me darían el doble pero a condición de que hiciera todo lo que ellos querían. Después de pensarlo por un momento, les dije que estaba bien pero si me daban un poco más de dinero. Entonces discutieron un rato y me dijeron que sí. Me subí en la parte de atrás con dos de los tipos. Yo me imaginaba que ahí iba a empezar todo pero ni me tocaron. llegamos a una casa distante del centro de la ciudad, entramos a esa casa y me llevaron hacia una habitación. Entonces de momento uno de ellos me empujo a la cama, caí en ella al darme vuelta vi que todos se estaban desnudando. Yo solo me quede ahí inmóvil pensando en lo que estaba por sucederme. Vi que todos tenían unas piezas descomunales, entonces uno de ellos se me acerco y me dijo desnúdate. Yo lo hice rápidamente, no quería hacerlos enojar. Entonces uno se acerca a mí y puso su tranca a la altura de mi boca y me dijo que se la agarrara. Así lo hice, entonces me dijo escúpela, y la escupí. Y ahora trágatela y de un solo golpe me dijo y me la metí a la boca de una mientras los otros me pellizcaban los senos y me metían sus dedos dentro de mi vagina.

KINESIOLOGAS SURCO

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Después de un rato, uno de ellos me empezó a escupir en la vagina y empezó a tratar de meterme todos los dedos de su mano en mi rajita, luego me levanto e hizo que me sentara en su pieza y me la clave hasta el fondo. Entonces otro se puso de frente a mí y con mucha fuerza también me la metió. Tenía dos pedazos de carne dentro de mi vagina al mismo tiempo. La verdad es que al principio me dolió un poco por la sorpresa, pero después mi vagina se dilato que fue algo muy placentero. Después de un rato se separaron de mí, y los otros dos me tomaron, me monte sobre uno de ellos y el otro por atrás me la metió en el ano. Estaba siendo doblemente penetrada, los otros dos se pusieron frente a mí y yo me turnaba en chuparles el pene a cada uno. Estuvimos por largo tiempo así, ellos turnándose y cambiando de lugar. Tuve tantos orgasmos que perdí la cuenta.

Momentos después se separaron, me sentaron y tenía las cuatro pingas cerca de mi boca. Entonces uno a uno se empezó a venir eyaculando en mi boca. Mientras lo hacían me agarraban del cabello y me decían trágatelo perra o te jodes. Yo excitada y asustada así lo hacía, me trague la leche de los cuatro tipos. Terminado todo me pagaron muy bien yo ya estaba cansada, dos de ellos me fueron a dejar al lugar donde me habían encontrado.

Al llegar, de nuevo repartí el dinero entre mis compañeras. Eran casi las 5 de la mañana del domingo y pensé que ya había sido suficiente trabajo por hoy. Así que tome un taxi de regreso y le dije que me dejara en un parque que está cerca de mi casa. Durante el camino se me ocurrió una forma muy deliciosa de terminar la jornada. Al llegar a mi destino le dije al taxista “Disculpe, no tengo efectivo pero si usted quiere le puedo pagar de otra forma”, mientras con una de mis manos le acariciaba su pene por encima de su pantalón. Su silencio me lo dijo todo. Así que le saque su tranca y me esforcé por darle la mejor mamada de su vida. Después de unos minutos siento que sus chorros de semen empiezan a salir llenándome toda mi boquita. Por un momento pensé en escupirlo todo, pero venia de tragar tanto semen que no me importo tragarme una dosis más de leche y me lo trague todo dejándole su pinga limpiecita también.

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Cuando baje del taxi me puse a pensar en lo que había hecho y recordé lo que había visto decir a una prostituta en un noticiero de la televisión: “Decidirte a hacerlo la primera vez es lo más difícil, después lo sientes como algo normal.” Ya había dado el paso más importante en mis deseos de convertirme en puta: ya tenía mis primeras vivencias de lo que es salir a las calles del distrito, colocarse una sugerente ropa interior y satisfacer sexualmente a cuanto parroquiano solicite mi servicio, porque si hay algo que me piensa identificar como puta es de no decirle NO a un cliente, ya que ellos son a partir de este momento la razón de ser de nosotras las kinesiologas surco.

Entonces ya lo sabes si una noche cualquiera tienes el deseo de probar una verdadera noche de pasión y de buen sexo no dudes en venir a los dominios de la REYNA DEL SUR que yo sabré darte el trato que te mereces y me encargare de cumplir todas tus fantasías. Te espero seré la mejor de las KINESIOLOGAS SURCO.