Kinesiologas Surquillo

Una historia de Kinesiologas Surquillo, la cual empieza de esta manera, hay momentos en que el trabajo se vuelve insoportable, aunque algunas veces tiene sus recompensas y buenos momentos, los días de verano, trabajar en la calle es realmente sofocante.

kinesiologas Surquillo

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Desde hace más de un año trabajo realizando instalaciones de servicio de Televisión por cable, es decir, desde que salimos de nuestra base, soportamos el intenso calor de estar en el auto, con nuestros uniformes nada confortables de drill, y a ello, se suman los implementos de seguridad al momento de realizar el trabajo, casco, lentes, guantes, arnés, etc. Faltaban sólo dos semanas para salir de vacaciones y eso me tranquilizaba.

A las 11:30 horas, recibo una llamada de nuestra central. Había que dirigirse al centro de la ciudad por reporte de una avería. Llegamos al promediar el medio día, toqué el timbre y salió una de las kinesiologas surquillo.

– Buenas tardes, vengo del servicio de cable, reportaron una avería, ¿se encuentra el titular de la línea?

– Si, es mi compañera de cuarto, ella esta en la cocina, pero la que llamó fui yo. Espera un momento que le aviso. Shantall el señor del cable… Que pase Sofi, ahora salgo que se quema la olla.

Peor no podía ponerse el día, con tremendo calor moría de sed, encima al pasar a la casa tremendo olor salía de la cocina, cerraba mis ojos y podía saborear el lomo Saltado que preparaban ahí, que terrible.

Salió entonces un señor hembron y me dijo que desde temprano no se podía ver televisión en el aparato del dormitorio de su compañera, fuimos a la habitación los tres, efectivamente no había señal.

Disculpa amigo ¿vas a demorar? Es que se quema mi olla.

Tengo que ver por qué no hay señal para ver la solución, aunque parece que se ha desprogramado, eso tomará unos 20 a 30 minutos.

Ah bueno, es bastante tiempo, Sofi quédate con el amigo para que lo ayudes, yo tengo que terminar de cocinar y luego dormir porque si no en la noche no voy a rendir como esperan mis clientes.

La tal Sofi no se quedó muy contenta que digamos, pero al parecer no le quedaba de otra. Me dejo solo un momento en la habitación mientras conversaba en la cocina con su compañera y pude observar que tenía un closet repleto de ropa de puta: minifaldas, blusas escotadas, vestidos ceñidos, así como zapatos de taco alto como utilizan las kinesiologas Surquillo más respetadas y lencería de todo tipo: tangas, hilos, bikinis, entre otros muy provocadores. Cuando regreso le pregunté desde que hora no podía ver televisión, y me contó que cuando regreso de chambear a eso de las 5 de la mañana no estaba funcionando, pero que pensaba que era problema de la señal y que hoy ya estaría solucionado el inconveniente, pero como no fue así, por eso llamo.

Putas Surquillo

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Cuando entré a la casa no me percaté que la jovencita 19 años estaba bien rica, el calor, la sed y el hambre me distrajeron, pero la verdad que era culona y blanquita. Empecé a enfermarme de verla, o de estar, solos en su dormitorio. Ella como si nada, sólo miraba cada cosa que yo hacía, como queriendo aprender. Esto lo han tenido desconectado por mucho tiempo o lo han desprogramado, parece. Media preocupada me dijo que le salió un mensaje de actualización y que ella sólo le dio “siguiente” y que ya no funcionó. Mentira más grande. Pero como yo me estaba enfermando con su enorme culo, le seguí la corriente mientras miraba sus tetitas rosaditas, no muy grandes, pero sobresalían porque estaba con un polito corto, top que le dicen.

Intencionalmente le dije que desconecte de la corriente el decodificador, como lo pensé se agachó sobre sus rodillas, ufff me excité totalmente al ver su rico culaso, me imaginé tirándola en posición perrito, que rica se veía. Al agacharse así, se podía ver el borde del elástico de su trusa, la pendeja estaba con una micro tanga roja, que resaltaba muy bien sobre su piel rosadita.

Cuenta hasta diez y lo vuelves a enchufar. Muy accesible la puta de alto rango hizo tal cual se lo indiqué, para mi cada segundo era de goce con su figura, de su piel tierna y suave, mientras ojeaba que la otra hembrota no venga. Ya lo enchufé, me dijo. Se me paró más. Y ella se puso de pie.

No me habrás estado mirando el culo no?, preguntó desafiante.

Me sorprendió lo que me dijo, entre avergonzado y arrecho le respondí: tú crees que estaba mirándote? Yo, creo que sí. Me sonreí y le dije, pues así como tú crees eso, yo creo que tú estuviste manipulando este aparato y por eso se desprogramó.

La kine coquetona se avergonzó más que yo creo y me dijo que sí, pero que no se lo cuente a su compañera, situación de la cual me aproveché y comencé a decirle otros supuestos, como que una vez un cliente queriendo programar canales para adultos lo desprogramó y me reí. Ella se puso rojita y me contó que ella no pretendía eso, sino que vio en un blog cómo se hacía para desbloquear canales HD, pero que no le resultó.

Le dije que no se preocupara, que lo dejaría como estaba y que no pasaría nada. Cuando estaba programando todo nuevamente, intencionalmente deje un canal para adultos. Ya está todo ok, le dije. No estés metiendo la mano para que no se desprograme, cualquier cosa me avisas. Ya está todo?… Si ya está todo, mira. Y comencé a avanzar los canales hasta que se vio el canal de adultos. Uy este canal no debería salir. Lo siento voy a retirarlo.

damas de compañia Surquillo

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Ella algo nerviosa pero envalentonada me dijo: pero si ya está ahí por qué no lo dejas?.

Porque en tu servicio no está contratado este canal. Eso cuesta.

¿Y cuánto cuesta?

Si llamas a la compañía para que lo añada es caro, pero yo te lo puedo dejar a menos.

¿A cuánto me lo dejas? No se van a enterar los de la compañía ni van a estar fastidiando con revisar mi servicio no?

No te preocupes que sólo en este Deco se verá, cuánto das o que me das a cambio, me lancé.

La mas experimentada de las putas del distrito se acercó a la puerta, la cerró un poco, regresó y me dijo: Te la chupo hasta que te vengas y me dejas el canal, te daría mi conchita pero estoy muerta de la chamba de anoche.  No podía creer lo que sucedía, pero era real, la chibola quería su canal porno y yo se lo podía dejar a cambio de una chupada. Está bien le dije, pero te la tomas. Ya, apura. Me bajé la bragueta y saqué mi pinga, que estaba súper parada, a punto de estallar con tanta arrechura que me había provocado la bandida.

La muy pendeja, tenía una boca deliciosa y que además de grande apretaba muy rico. No quería que se acabe ese momento, pero la técnica que tenia esa puta era efectiva. Y así fue que me vine con todo, dentro de su boca, estaba más acalorado que cuando llegué, ella se levantó apresurada y se metió al baño. Mientras yo guardaba mi pinga y me secaba el excesivo sudor provocado, salió la chibola y me dijo que casi la ahogo con tanta leche que bote, me sonreí y le dije, en ese canal que te dejo programado aprenderás cómo hacer para no ahogarte. Sonreí.

Mientras salíamos del dormitorio, me preguntó si no fallaría o se desprogramaría nuevamente. Le dije que mientras no lo manipule no pasaría nada, pero que cualquier falla que tenga, que me llame. Mejor te Whatssapeo, dame tu número. Le dicté y al instante me mensajeó. ¿Te llegó el mensaje?… Sí, le dije.

Putas Surquillo

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La otra kinesiologa salía de la cocina preguntando, ¿ya está todo bien? Sí amiga, sólo se había desprogramado, pero ya está todo ok. …Seguro no amiguito, no vaya a fallar nuevamente. …Cualquier cosa llame a la compañía y venimos a ver.

Ya te gusto venir no? ¿Sofi todo está bien no?… Si chola, ya está arreglado.

Asu flaco cómo sudas, disculpa que no te ofrecí nada para tomar… Gracias amiguita, no te preocupes, estoy bien, aunque no lo creas me siento super fresh. Sonreí ya que la kine no entendió nada.

No esperé terminar mi día de trabajo y leí el mensaje que me puso “gracias”. Respondí:”cualquier cosa me avisas”. Después de media hora me respondió: “espero no falle nada” “y si quiero más canales, podrías venir?”. “Claro, pero eso ya es otro precio…jejeje”. “Ummm voy a pensarlo, te aviso”. “ufff avísame no más” “jajaja….ya chau, pero cuando este mas descansada”.

Quería seguir hablando, era increíble lo que pasaba, pero me preocupé un poco porque era una de las kinesiologas Surquillo, podía meterme en problemas con mi chamba. Al diablo, la flaquita estaba bien rica y yo bien arrecho.

A los tres días de lo sucedido, otra vez me escribió. “hola”… “hola, a los tiempos”… “si ps, oye sabes, ese canal repiten mucho los programas”… “así, ah ya, te pongo los otros canales, si deseas” La puta se notaba que estaba pegada a la tv y de pensarlo me arrechaba un montón. “creo que si ah, ahora que tenga tiempo para pagarte con sexo te aviso”… “Claro avísame, yo voy”… “Mañana podría ser?, creo que no ire a putear” …“Segura, yo voy, a qué hora?” La kine ya lo tenía planeado y se hacía la inocente. “Si, ven a las 10 a.m.”…“ok, ahí estaré”.

Al día siguiente llamé al trabajo diciendo que no iría porque se presentaron problemas familiares y me fui directo a la casa de las putas a la hora que me dijo. Ella estaba mirando desde su balcón, ya me esperaba, casi desesperada. Cuando me vio, hizo un gesto como diciendo que bajaba a abrir la puerta. Así fue. Antes de ingresar pregunté por su compañera y me dijo que se fue con un cliente de paseo todo el dia. Entré con confianza.

La puta estaba más rica y más apretadita que la vez anterior. Mi erección era extrema. Le pregunté donde trabajaba. Me dijo que recién había ingresado a trabajar en el prostíbulo que está cerca de la universidad san martin. Entro por recomendación de su compañera y le iba bastante bien, aunque no siempre habían chicos jóvenes, la mayoría eran hombres maduros, viejos adinerados que pagaban los caprichos de las chicas a cambio de que realicen sus fantasías sexuales. En fin, eso poco me importaba en ese momento. Yo solo quería mamarle las tetitas y agarrarle su tremendo culo blanco, masajearlo, apretarlo y darle de nalgadas.

Prostitutas de Surquillo

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Me ponía loco esta chibola. Mientras nos dirigíamos a su dormitorio, me preguntó cuántos canales pondría. Los que carguen, le dije. Yo podía programarle todos, pero debía dejar algunos desconectados para que me llame nuevamente, sabía que lo iba a hacer.

Estaba apurada, eso me ponía un poco nervioso, preguntó si demoraría lo mismo que la vez anterior. Obviamente que lo haría más rápido, antes quería ganar tiempo mientras la miraba, ahora quería ganar tiempo mientras la tocaba, cosas totalmente distintas. Pero precavido, le dije ya están cargando, te parece si avanzamos con el pago y sonreí. Ella me dijo, seguro que los estás programando?…Claro, mira.

Entonces, salió de su habitación y regresó con la bata de ducha puesta, pensé que quería que nos duchemos juntos, pero nó. De pronto, comenzó a abrir la bata, pude ver que ya estaba desnuda, no podía más con mi arrechura, me dirigí inmediatamente a ella y la empecé a besar, casi no me correspondía, claro no éramos pareja, ni si quiera amigos, pero accedió. Mis manos no sabían por dónde empezar, cogía por todos lados. Comencé, a la vez que la besaba, la apretaba contra mí, cogiéndola de sus enormes nalgas blancas. Ella casi protegiéndose, colocó sus brazos sobre mi pecho, como resistiéndose, pero sin decir nada, yo notaba que iba cediendo más y más, quizás porque sentía mi enorme erección.

Comencé a besarla por el cuello, mientras subía una mano y le cogía su tierna teta, pequeña, de pezón marroncito y de una deliciosa suavidad. Su pezón endureció y se paró. Decidí bajar por su pecho besándola, hasta llegar a ellas, y las besé, las mordisqueé y las mamé, desesperado como un bebe que quiere su leche, que quiere su teta y que no aguanta más.

La kinesiologa se dejó llevar por mis caricias, creo que hasta olvidó que la experta era ella, yo también lo olvidé, creo. Hace tiempo no acariciaba una piel tan suave. Era inevitable que siga bajando por su cuerpo, acariciándola y besándola hasta llegar a su pubis, donde froté mi cara sobre su suave vello que ya se encontraba húmedo. Mientas seguía acariciándole su rico culo, ella algo desesperada me cogió de la cabeza como queriendo que me introduzca a su vagina, ella quería más y le di más. Empecé a lamer su rica conchita, totalmente mojada, mientras que ella comenzó a dar pequeños quejidos de placer, lo que me provocó mayor excitación. Sentía que estaba a punto de estallar.

Entre susurros escuché que dijo “que rico, así”, aquello me enloqueció y empecé a chupar su clítoris, lo succionaba como si fuese el pezón de su teta, y le daba mordiscos alrededor de su vagina, se excitó tanto que se tiró al suelo. Métemela de una vez, me dijo. Me quité los pantalones y la trusa. Quedó mirando mi pinga y dijo: “vas a explotar toda tu leche como el otro día?”. “claro que sí”, dije.

Chicas Surquillo

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Sin cogerla, mi pinga se metió al momento que me eché sobre ella, era como si conociese el camino y ella dio un grito sostenido, temeroso de que no la escuchen, estirando sus brazos hasta mi espalda, me abrazó con tanta fuerza como si quisiera escaparme, por el contrario, quería pegarme más y más, que sienta todo el fuego que tenía dentro. Empecé a moverme con mayor ímpetu, entraba con fuerza y salía despacio. Ella entrecerraba los ojos, con mirada perdida y gimiendo, soltando por ratos algunos susurros como: “que rico” “más por favor” “no te detengas” “dame todo”.

Toda la escena me recordaba a las películas porno que daban en esos canales, ella había prestado seria atención a las escenas, así que debía corresponder como tal. Fue entonces que no dudé en hacer todo lo que se me venía a la mente, recordando cada cosa que pensaba hacerle a esta rica puta al tenerla entre mis brazos. Es así, que mientras la penetraba hasta el fondo, dirigía mi mano hasta su culo e introducía mi dedo en su ano, frotándolo primero, como abriéndoselo poco a poco, hasta meterlo todo. Primero hizo un gesto de dolor, pero luego empezó a moverse más. Le gustó.

Así decidí ir más allá, entonces saqué mi pinga de su vagina y comencé a lamersela nuevamente, pero esta vez fui bajando, hasta lamerle el culo, Tremendo beso negro que le hice. Al ver que no ponía resistencia, la puse boca abajo y continué con mayor comodidad. Textualmente puedo decir que me comí ese culito, lo besé, froté mi cara en él, lo lamí, metí mi lengua, le di mordiscos y lo palmoteé. Ese culo blanco, ya estaba rojito de tanta manoseada.

Mientras le lamía su rico culito, le deje un poco de saliva en el ano, dejando todo listo para metérselo por el culo, me apoyé sobre mis rodillas y ella levantó ligeramente el culo, agarré mi pinga y la dirigí hacia su culo, y cuando sintió la punta, volteó su cara como tratando de mirarme a la cara y dijo: ”¿qué haces?” “eso me va a doler”

No podía quedarme con las ganas de penetrar tremendo culo, pensaba en qué decirle para que se deje clavar, lo primero que se me ocurrió fue decirle que un poquito, pero que después lo disfrutaría.

La kinesiologa me atracó, levantó un poco más su culo y me pidió que lo meta despacio, que si le dolía mucho no podría chambear en el chongo esa noche. Le dije que sí, pero la verdad que no quería que me pida que lo saque. Así que empecé a meterlo lo más despacio que pude, estaba muy tensa y yo también, no quería que sienta dolor para poder metérsela toda, nuevamente baje a hacerle el beso negro, lo besé y lo lamí, con mi lengua trataba de dilatárselo. Intenté de nuevo. Ella ya algo más relajada, se puso en cuatro, le dije que con sus manos abra sus nalgas, accedió y yo empecé a metérselo, suavemente, aun así podía ver en su rostro su gesto de dolor, pero seguí, hasta que entró todo, de pronto escuché “asu, duele, pero se siente rico”. Te lo dije, afirmé.

Extranjeras en Surquillo

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Ya seguro de su placer empecé a moverme más y a sentir como poco a poco entraba con mayor facilidad y profundidad. Ella también empezó a moverse, con algo de ansiedad, que rico era ver cómo me estaba comiendo ese tremendo culo, grande, blanco, joven y de piel muy suave. Disfruté cada penetrada, cada movimiento, cada gemido, hasta que exploté de placer, me vine con furia, se rebalsó toda la leche que tenía en las bolas, era electrizante.

Lo saqué suavemente también, ella se quedó estática por unos segundos, luego se levantó y se dirigió al baño. Yo me eché sobre el suelo y quedé tirado ahí hasta que regresó. ¿Ya habrá acabado de cargar? Me dijo. Pensé quedarme un rato más ahí, pero note claramente, aunque sutil, un “apúrate y vete que quiero descansar”. Así que me vestí en silencio y luego terminé de programar el Deco y se lo dejé listo. Sólo le aumente dos canales. Quería que me llame nuevamente.

-Sólo cargaron dos canales más…me miró como sintiéndose traicionada, creo que esperaba el paquete completo. “No te preocupes, traeré otra tarjeta para que carguen más, pero será otro día”… Me escribes por Whatsapp. Yo te confirmo, me dijo.

Al salir de la casa, su vecino de al lado estaba regando su jardín, me quedó mirando cómo diciendo qué hacía yo ahí, me sentí descubierto de haberme tirado a la kinesiologa del barrio, pero continué caminando, poco a poco acelerando más el pasó, hasta que llegué al paradero y tomé el primer bus que llegó, ni si quiera miré a dónde iba, sólo quería salir de ahí.

Ya en el carro, llegó un mensaje, era de la flaca, no sabía si abrirlo, finalmente lo leí, decía: “pensé que después de lo que te di, me dejarías el paquete completo” acompañado de una carita feliz. Nunca le respondí, mientras sonreía, borré todos sus mensajes, borré el chat, la bloqueé de mis contactos y no volví a saber que fue de su vida.