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Desde muy pequeño me gusto el deporte, para ser más preciso el futbol. Cuando ingrese al colegio siempre me destaque por pegarle a la pelota y desde entonces integre todos los seleccionados de mi centro educativo. Algo que me dio el futbol además de muy buenos amigos fue la posibilidad de conocer muchos lugares ya que participaba de cuanto campeonato se desarrollase en todo el país. Y así fue como también tuve la oportunidad de conocer a las kinesiologas con video de cada una de las provincias a donde me toco viajar.

Kinesiologas con video

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Recuerdo que en un campeonato nacional que se desarrollo en Arequipa tuve mi primer contacto con las famosas escorts de esta hermosa ciudad de altura. Era mi último año como parte de la delegación de la selección de mi querido colegio y luego de nuestra participación en donde logramos alcanzar el tercer puesto, todos los muchachos del equipo nos fuimos a la discoteca para la merecida celebración por tan buena performance. En la pista de baile nos cruzamos con la delegación del equipo anfitrión y luego de unos minutos de compartir con ellos nos fuimos con algunos a un conocido “Sauna” de la ciudad.

En este lugar quede impresionado de la organización y lo bien distribuido que estaba el negocio. Era efectivamente un local en donde se practicaba el meretricio pero a la vez tenía sus ambientes de sauna y baños turcos. Primero debías pagar por el derecho de ingreso y una vez dentro tenias que elegir a cual de las zonas optarías por utilizar. Vayas a donde vayas siempre estarían paseando las chicas kinesiologas video dispuestas a brindarte el servicio que conocían perfectamente. Como estaba algo tenso por el momento y estresado luego de tan pesado campeonato que tuvimos pues me decidí en tomar la opción de las cámaras de sauna. Me dieron unas toallas, un par de sandalias y una llave para mi casillero en donde además tenía mis implementos de limpieza y curiosamente una caja de condones y un sachet de lubricante vaginal. Me quite la ropa y me coloque la toalla, como era algo tarde (cerca de las 10 de la noche) no había mucha gente en esa cámara, pero lo que si no podía faltar era la presencia de las chicas malas quienes se paseaban por los ambientes del sauna completamente desnudas.

Aunque inicie algo tímido, poco a poco con el pasar de los minutos iba cogiendo algo más de confianza. Las chicas se me acercaban para coquetearme y a la vez contarme en qué consistía su servicio y cuanto debía adicionar por aquello. Así fue que me decidí por tomar los servicios de una morena de una cuerpo excepcional quien me dio unos masajes corporales dentro del agua que me dejaron relajado para finalizar con un masaje tantrico en el cuarto de terapias que había en ese lugar. Mi kinesiologa era una zamba alta de un metro ochenta más o menos, de caballera rizada tipo african look, delgada con unas curvas que te dejaban maravillado por la perfección de sus formas: pechos redondos y adornados por unos pezones preciosos y un trasero que no solo llamaba la atención por lo enorme sino por lo compacto que era. Yo dentro del agua solo dejaba que la morocha hiciera con mi cuerpo adolorido los masajes que ella sabía hacer. Luego de ello al pasar al cuarto contiguo empezó a frotarme con su cuerpo logrando relajar mis músculos como nunca ante lo estuvieron. Finalmente con su conchita rasuradita y húmeda por los aceites que se froto previamente a su contacto conmigo me dejo muy rígido, sobre todo mi miembro viril, se puso tieso al sentir sus caliente sexo recorrer todo su ser. Este masaje con final feliz fue tan efectivo que tuve como nunca antes tres orgasmos previos a concluir con el servicio de tan bella kine.

Venezolanas con video

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Ese último año de participaciones deportivas con mi colegio viajamos también a Huancayo, Cuzco, Piura, Trujillo y finalmente a Iquitos y en todos los viajes que realizamos terminamos visitando los prostíbulos del lugar que nos acogía por una corta temporada. Sin embargo en ninguno de ellos encontré a una kinesióloga como la morocha de la blanca ciudad de Arequipa. Luego que salí del colegio ingrese a la universidad a estudiar Educación Física y a la par también integraba la selección de futbol de mi casa de estudios universitarios. Asi mismo de vez en cuando me daba mis visitadas a los baños turcos y saunas de la ciudad a ver si encontraba un servicio como el que me deslumbro en mi época colegial. La búsqueda fue intensa y me costó incluso recorrer por varios distritos de Lima para tal fin. Empezaba visitando a las kinesiólogas y putas de san juan de Lurigancho, que era el distrito donde estudiaba y llegaba hasta pasar atención con las kinesiólogas lince. Increíblemente no daba con un servicio similar al de mi morena de oro. Totalmente desesperado por saber qué tipo de masaje me había practicado esa characata me metía a los foros de internet para tener mayor conocimiento sobre el tema. Cuando le daba al buscador “masajes con final feliz kinesiólogas” me arrojaban algunos enlaces interesantes como por ejemplo una página de “lassustitutasweb kinesiólogas” en donde cada una de las chicas que publicitaban sus servicios colgaban sus mejores videos teniendo relaciones con sus clientes y en donde les practicaban sexo de lo más apasionados y con poses que nunca antes había conocido. Era muy excitante verlas en acción, pero no era lo que estaba buscando.

Los sitios web que me daban alguna pista de mi curiosidad eran “bookmark xnxx videos” o “kinehot net kinesióloga”. En estas páginas exclusivamente colgaban sus videos las kinesiólogas que practican masajes de todo tipo. El que me practico la morena de Arequipa fue un maravilloso “masaje tantrico vaginal” con una técnica única que ninguno de los videos repitió como me lo realizo aquella vez esa afamada morenaza. Así fue que calme en algo mi angustia y trate de solicitar algo parecido a las chicas de mi ciudad. Pero no tuve éxito en mis pedidos.

Hace unas semanas atrás, jugando al futbol en un partido amistoso por la universidad, sufrí una lesión en mi pierna derecha que me causo preocupación y mucho dolor. Fui a que me revisara el doctor de la facultad, quien me indico que por suerte no era nada grave, pero me receto un tratamiento kinesiológico, por lo que durante los siguientes 2 meses debía asistir 2 veces por semana a un consultorio para hacer el tratamiento.

Putas con videos

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Un amigo del equipo me recomendó un centro de terapia física cercana a la universidad. El consultorio estaba ubicado en la avenida San juan Lurigancho a 15 minutos a pie de nuestra alma mater. Era un lugar bastante lujoso y con varios consultorios privados dentro, con divisiones internas.

La primera vez que asistí a ese centro, fui en la tarde, presente mis papeles que me mando el doctor y coordine las fechas para el resto de las sesiones. Mientras esperaba que me asignaran a mi terapista pude notar que todos los consultorios estaban ocupados y por el lugar un par de chicas bien simpáticas en unos uniformes bastantes ceñidos a sus bien formados cuerpos, se retiraban aparentemente luego de haber terminado su turno. Al momento que se iban pude verles tremendo culo y el pantalón blanco de sus uniformes dejaba notar que ninguna traía ropa interior lo que me puso algo caliente. En la sala de espera estaba yo con algo de molestia en mi pierna afectada y un par de pacientes más, quienes miraban como desesperados los consultorios que se mantenían ocupados en su interior.

Esa tarde me atendió por primera vez una técnica que no recuerdo su nombre, pero lo que no podre olvidar es que no destacaba por ser simpática, por el contrario era una señora algo entrada en años y en carnes. Se presento y me pidió mi ficha médica, lo leyó y me explico cómo iba a ser el tratamiento con ultrasonido, electro estimulación, rayos x y no sé qué más, para concluir con los masajes en la zona afectada.

En esa mi primera sesión, la poco simpática técnica me conecto todos los aparatos y me dijo que me relajara que en media hora volvía. Fue la media hora más aburrida de mi vida, mi única distracción era el poder escuchar una interesante conversación del consultorio de al lado en donde al parecer estaban practicando masajes a un joven como yo y a la kinesióloga la escuchaba muy coquetona y bastante entusiasta.
Yo me la imaginaba toda una modelo realizando los masajes, al poco rato al escuchar mejor su voz pude deducir que era una mujer experta en todo el sentido de la expresión y no una joven, me imaginaba a una Caterine Z. Jones o a una profesora de la universidad que había tenido. Finalmente al terminar su masaje coincidió con mi salida, no era nada de lo que imaginaba, era mucho mejor: era una rubia despampanante con una piel bronceada y un cuerpo que me dejo con la boca abierta ya que tenía unos buenos pechos, una gran cadera y un mejor trasero. Qué suerte tuvo ese paciente para ser atendido por esa técnica muy parecida a la recordada Pamela Anderson de Baywatch.

Mis siguientes sesiones se repitieron más o menos de la misma forma, solo cambiaba el consultorio en el cual me atendía y cambiaba mi distracción, a veces contaba los dibujos del empapelado, otras veces pensaba en como habría diseñado yo las divisiones de los consultorios para que entraran mas camillas, otras cuanta plata me dejaría un negocio similar ya que siempre que iba los consultorios estaban ocupados, como para abrir yo mi propio centro quiropráctico.

Un día, no pude asistir a mi sesión de la tarde debido a unos trabajos grupales en la universidad por lo que pedí cambio de horario a la mañana, me dieron la ultima sesión entre las 12 del mediodía y la 1 de la tarde en que cerraba el centro para volver a abrirlo por la tarde a eso de las 5.

El día que fui al medio día me hicieron pasar directamente a un consultorio de los muchos que estaban vacios ya que no habían pacientes en espera.

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Me fui acomodando en la camilla y en ese momento entro ella. La técnica Sandrita, creo que ese era su nombre o al menos eso estaba bordado en su uniforme. Era alta, más de 1.70 metros, rubia con rulitos tipo Nicole Kidman en la película “Días de trueno” con Tom Cruise y unos ojos celestes casi transparentes, con un acento que evidenciaba su origen brasileño. Es sabido que en Brasil hay una colonia muy grande de alemanes, por lo que es común ver mujeres y hombres altos, rubios y de ojos celestes (como Xuxa la de los bajitos por ejemplo).

Se presento y me dijo que ella me iba a hacer el tratamiento. Totalmente emocionado y feliz por el cambio de técnica, me recosté nuevamente en la camilla. Ella comenzó entonces a aplicarme una crema y masajear mi pierna afectada con mucha suavidad, para finalmente conectar los electrodos por los que pasaba la electricidad. Encendía el aparato y mis músculos se contraían rítmicamente y ella se encargaba de calibrar la intensidad y velocidad para el correcto funcionamiento, cosa que la anterior técnica no había hecho en ninguna de las sesiones. Estaba embobado con esta chica y no quería que me dejara solo, quería que me acompañe en todo momento para no aburrirme estando ella a mi lado. Esa sesión paso sin sobresaltos, pero la siguiente fue otra cosa.

Yo iba martes y jueves. El jueves que me toco volver a ir, ya no quedaba nadie en el centro quiropráctico más que la técnica Sandrita. Fue ella la que me completo la ficha ya que la recepcionista según me dijo había tenido un contratiempo por eso ella se encargaba de esa labor, fuimos juntos al consultorio, me dijo que la esperara mientras ella cerraba todo y activaba el contestador telefónico.

Yo me fui acomodando en la camilla cuando entro ella. Se había quitado el delantal ya que como era yo el último se preparaba para salir directamente después.

Comenzó con la rutina, aplicándome la crema, pero lo hizo un poco más arriba y al costado de lo que comúnmente lo hace, conecto entonces el electrodo e inicio la contracción de los músculos. Pero ahí fue lo raro, ante cada impulso eléctrico, mi pene se iba hinchando, era raro, era una sensación estimulante, ante cada pinchazo mi pene se agrandaba mas y mas, yo al comienzo trate de disimular mi erección poniéndome de costado, pero ella me obligo a permanecer boca arriba ya que sino el tratamiento no funcionaria, coloque entonces mis manos como tapándome pero ella tomo primero una y la coloco al costado y luego tomo la otra e hizo lo mismo, entonces exclamo “y por acá que anda pasando?” como con gesto de maldad. Yo me disculpe y le dije que no sabía lo que me pasaba, que nunca me había ocurrido antes. Ella me tranquilizo diciéndome que era una reacción normal que a un porcentaje de hombres de acuerdo a la ubicación de los electrodos, que estimulaba algunos nervios en especial, hacia que tuvieran erecciones, por lo general más fuertes que las normales.

Me dijo que lo mejor era que me bajara el pantalón ya que la presión que hacia mi pene en el pantalón podría ser riesgosa para mi salud, me dijo que me iba a dejar solo para que lo hiciera tranquilo, se fue, apago la luz. Había luz natural pero las persianas daban sombra, pero se veía bien.

Yo me relaje un poco más, aunque me quedaba mirando mi miembro todo rojo por la sangre que seguía bombeando, y me llamaba la atención el tamaño que considero había crecido un par de centímetros de largo y por lo menos uno de ancho.

No pude aguantar la tentación de tocármelo. Sentí que la temperatura era más caliente, en eso escucho pasos, yo estaba de espaldas a la puerta por lo que recién la pude ver cuando estaba al lado mío, me dijo que no debería estar así, que había que descargarlo y que ella me iba a ayudar.

Pensé que se refería a los equipos, que debería descargarlos, desconectarlos. Grande fue mi sorpresa al verla acercarse a la camilla y con ambas manos tomar mi miembro. Primero acariciándolo suavemente, más tarde frotándolo de tal forma que comenzó a masturbarme lentamente y finalmente metiéndoselo en la boca completamente.

No me lo podía creer, tenía sensaciones por todos lados, en mi pierna, en mi pene, sentía la humedad de su boca, de su lengua, escuchaba el chasquido que su saliva hacia al contacto con mi pene, entrando y saliendo rítmicamente casi al sonido de los impulsos eléctricos, mi pene recibía la tensión eléctrica y ella arremetía con su boca.

Un placer indescriptible, ver en la penumbra sus ojos celestes semi cerrados, disfrutándome, tanto como yo la disfrutaba a ella.

Ella continuo con sus besos y caricias, de vez en cuando ponía una mano en mi boca y yo aprovechaba para chupar sus dedos y morderlos.

Cuando sentí que estaba por terminar se lo hice saber y quise sacar su cara de encima mío, pero ella hizo fuerza y aumento el ritmo como para hacerme acabar.

Inunde su boca de tanta leche como nunca había tenido. Ella se la trago toda y con mi miembro en su boca continuo besándome y saboreándome. Con una mano apago el equipo y fui sintiendo como todo mi cuerpo se iba relajando. Incluido mi miembro que permanecía en su boca, adormeciéndose mientras yo acariciaba su cara, su pelo, su cuello.

Me había hecho tener una experiencia increíble y entonces le pregunte si ella podía hacerme ese masaje que tanto deseaba. Ella entendió rápidamente de que se trataba y me dijo que en ese momento le era imposible ya que estaba de salida y tenía que realizar una visita a un “pacientito” que estaba agendado. Me dejo su número y me dijo que en las mañanas se encontraba en ese centro pero que por las tardes hacia delivery a casas y hostales.

Esa misma tarde me puse a buscar por su nombre en la web y me encontré con cientos de enlaces que me daban una certeza: me había atendido quizá una de las mejores kinesiólogas con video de la ciudad. En los foros escribían los parroquianos que se habían atendido con esa garota y explicaban lo bien que hacia sus masajes y servicios sexuales. Los videos que colgaba la misma técnica eran muy calientes, salía ella dando una breve introducción de lo que practicaría, luego se quitaba el uniforme que tenía y completamente desnuda empezaba su sesión. Dicen que tiene una conchita que además de masajear los miembros de sus pacientes te da unas apretadas que parecen mordiscos de serpiente venenosa ya que con el pasar de los minutos el muchacho se termina muriendo. Ese comentario me pareció gracioso pero grafica plenamente lo que es el trabajo de la kine Sandrita.

En la semana siguiente me fui al centro y reprograme todas mis sesiones en la mañana con ella. La chica de la recepción me dijo que era una de las técnicas más solicitadas por los pacientes pero que podía programarme como un adicional, es decir que “si la tal Sandrita tiene cuerpo para atenderte dependerá únicamente de ella”. Ese día espere desde las 10 de la mañana y cerca a la una de la tarde me atendió. Fui el ultimo y me dijo que por la espera me daría el mejor masaje tántrico vaginal de mi vida. Y en verdad no se equivocó, fue muy excitante lo que me hizo de principio a fin. Desde ese día Sandrita se volvió mi kinesiologa de cabecera y cada dolor muscular que tengo o simplemente alguna necesidad sexual que se me presente ella sabe perfectamente cómo solucionarlo.